Una mujer en Grecia fue sometida a una cirugía para remover larvas y una pupa de mosca del género Oestrus ovis, comúnmente conocida como mosca del ganado ovino, de sus senos nasales. Los análisis genéticos y de secuenciación de ADN confirmaron la identificación de estos parásitos, al igual que la inspección visual de dos larvas de tercer estadio y el pupario.
Un caso inusual
Los expertos señalaron que nunca antes se había encontrado una pupa en la nariz humana, y consideraron que el desarrollo hasta esta etapa era “biológicamente improbable”.
“El ambiente de los senos paranasales no cumple con los requisitos de temperatura y humedad para la pupación, y las secreciones del huésped, las respuestas inmunitarias y la microbiota residente crean un ambiente hostil para el desarrollo pupal”, explicaron los investigadores, liderados por Ilias Kioulos, entomólogo médico de la Universidad Agrícola de Atenas.
Sin embargo, en la nariz de esta paciente, los parásitos persistieron. Kioulos y sus colegas especulan que dos factores favorecieron la infección: una alta dosis inicial de larvas y un tabique nasal severamente desviado.
“Desde una perspectiva puramente anatómica, hipotetizamos que la combinación de un alto número de larvas y la desviación del tabique impidieron la salida normal de las vías nasales, permitiendo la progresión al [tercer estadio larval] y, en un caso, la pupación”, indicaron. En otras palabras, la gran cantidad de larvas en su conducto nasal desviado creó un cuello de botella en su camino de salida, permitiendo que algunas permanecieran más tiempo de lo habitual. La otra posibilidad, igualmente preocupante, es que las moscas se estén adaptando a utilizar las fosas nasales humanas para completar su ciclo de vida.
Los expertos señalan que, en cierto modo, la mujer tuvo suerte. En animales, las larvas de tercer estadio no pueden pupar cuando quedan atrapadas en los senos nasales. En cambio, se secan, se licúan o se calcifican, lo que puede provocar infecciones bacterianas secundarias.
Finalmente, Kioulos y sus colegas advierten que los médicos deben estar atentos a la posibilidad de casos humanos de infecciones por mosca del ganado ovino, que están ampliamente distribuidas por todo el mundo.
