Investigadores de la Yong Loo Lin School of Medicine de la National University of Singapore (NUS Medicine) y la Duke University han propuesto un nuevo marco neurocientífico que explica cómo diferentes tipos de motivación remodelan fundamentalmente la forma en que el cerebro recuerda. El trabajo, publicado en Annual Review of Psychology, redefine la motivación no simplemente como “mayor esfuerzo”, sino como un conjunto de estados motivacionales distintos que activan diferentes sistemas cerebrales, moldeando los resultados de la memoria de manera predecible.
El estudio arroja luz sobre dos estados motivacionales: un estado “interrogativo” impulsado por la adaptación y respaldado por la dopamina, que ayuda al cerebro a formar recuerdos flexibles y relacionales que integran información; y un estado “imperativo” impulsado por objetivos y respaldado por la noradrenalina, que agudiza el enfoque de la memoria en los detalles relevantes. Estos hallazgos ofrecen una base científica para adaptar los entornos educativos, mejorar las terapias clínicas para trastornos de la memoria o la motivación, y optimizar la comunicación en salud pública. Si bien estudios anteriores han demostrado que la motivación puede mejorar el aprendizaje, los autores explican que no toda motivación funciona de la misma manera. En cambio, diferentes estados motivacionales establecen contextos neuronales distintos – patrones de actividad cerebral coordinada – que determinan el tipo de memoria que se forma.
“Más allá de estudiar si la motivación ayuda a la memoria, investigamos cómo la moldea”, afirmó el primer autor del estudio, el Asistente Profesor Poh Jia-Hou, del Centre for Sleep and Cognition de NUS Medicine. “Nuestro marco explica que la curiosidad, el estrés, los plazos y las recompensas dan lugar a diferentes resultados de aprendizaje. Esto se debe a que cada factor induce un ‘estado de ánimo’ motivacional diferente que, a su vez, modula cómo se procesa la información.”
La revisión integra hallazgos de la neurobiología, la neurociencia cognitiva, la psiquiatría, la psicología y el modelado computacional, unificando la investigación en el nuevo modelo “Contexto Neural” de la memoria motivada. Explica los dos estados de ánimo de la motivación asociados con lo siguiente:
- El estado interrogativo, dominado por la motivación para adaptarse, promueve la observación, la exploración y el aprendizaje impulsado por la incertidumbre. Está respaldado por la actividad sostenida de dopamina en el área tegmental ventral (ATV), involucrando al hipocampo y la corteza prefrontal. Esto ayuda con los recuerdos relacionales e integrados, la formación de esquemas (marcos mentales que el cerebro construye a través de las experiencias), la abstracción y la generalización, y el aprendizaje flexible a largo plazo.
- El estado imperativo, dominado por la motivación para actuar, aparece cuando las personas perciben urgencia, como peligro, plazos o metas firmes. Está respaldado por la actividad en ráfagas de noradrenalina del locus coeruleus (LC), involucrando a la amígdala y las cortezas sensoriales. Esto ayuda con los recuerdos de alta relevancia y centrados en el elemento, el procesamiento sensorial rápido y el comportamiento inmediato orientado a objetivos; pero a menudo a costa de un aprendizaje contextual más amplio.
La Profesora R. Alison Adcock, autora principal del estudio y Directora del Center for Cognitive Neuroscience de la Duke University, dijo: “Estos sistemas neuromoduladores, la dopamina y la noradrenalina, actúan como interruptores que ajustan todo el cerebro para diferentes tipos de aprendizaje. Comprender estos interruptores nos brinda nuevas y poderosas herramientas para diseñar aulas y terapias más efectivas. Esperamos ayudar a las personas a identificar estos estados de ánimo motivacionales y aprender a adaptarlos a los desafíos que enfrentan.”
Este marco desplaza el campo hacia el estudio de cómo los sistemas neuromoduladores moldean los patrones de memoria, no solo si la motivación mejora el aprendizaje. Enfatiza la importancia de la participación de la ATV y el LC, así como los modos de actividad sostenida y fásica, para determinar cómo interactuamos con la información y la procesamos para formar recuerdos. El modelo podría informar potencialmente nuevos tratamientos para trastornos que involucran una motivación o memoria deteriorada, como la depresión, la esquizofrenia, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y la demencia y el deterioro cognitivo relacionado con la edad. Además, este trabajo ofrece nuevas perspectivas sobre cómo el contexto motivacional puede influir en los cambios de comportamiento y estilo de vida.
Los investigadores están siguiendo varias líneas experimentales. Estas incluyen el desarrollo de tecnologías de aprendizaje impulsadas por inteligencia artificial que se adaptan al estado motivacional de un estudiante, y el estudio de cómo el envejecimiento afecta a los sistemas neuromoduladores y la relación motivación-memoria. Además, están investigando si la neuroretroalimentación no invasiva puede ayudar a regular los sistemas de dopamina y noradrenalina para mejorar la memoria, y explorando cómo los estados motivacionales influyen en el equilibrio entre la exploración y la explotación en la toma de decisiones.
“Nuestro objetivo a largo plazo es empoderar a las personas con la capacidad de ajustar su propio cerebro para el aprendizaje”, agregó el Asistente Profesor Poh. “Al comprender cómo la motivación moldea la memoria, las personas pueden aprender a aprovechar la urgencia para enfocar el aprendizaje y apoyar la acción eficiente, o involucrar su curiosidad para prepararse para la flexibilidad en un futuro desconocido.”
