La música experimental ha perdido a una de sus figuras más influyentes. La compositora francesa Éliane Radigue, pionera de la musique concrète, falleció a los 94 años, según anunció el centro experimental de música parisino INA GRM a través de Instagram. “Una figura importante de la creación musical nos ha dejado”, comunicaron desde la institución.
Nacida en París en 1932, Radigue inicialmente se formó como pianista, pero su camino cambió radicalmente al descubrir las composiciones electroacústicas de Pierre Schaeffer en la década de 1950. Esta experiencia la impulsó a estudiar sonido y, eventualmente, a trabajar como asistente del propio Schaeffer.
En una entrevista concedida a The Guardian en 2011, Radigue recordaba sus inicios: “Solo estaba cortando, empalmando y editando cintas. Por supuesto, en ese momento el universo de la música electrónica era totalmente masculino, pero me alegraba hacer lo que me pidieran. Estaba allí para aprender, y estaba aprendiendo haciendo, como una aprendiz. No era realmente música electrónica lo que estaba estudiando. El estudio se oponía a la música electrónica a favor de la ‘música concreta’: una idea simple de tomar sonidos reales y manipularlos cortando, empalmando, editando, ralentizando, etc.”
A principios de la década de 1970, Radigue se introdujo al sintetizador, un instrumento que definiría los siguientes 30 años de su trabajo. “Simplemente profundicé en su interior”, afirmaba, utilizando el sintetizador ARP 2500 para crear su música meditativa y cambiante, incorporando feedback y ruido de cinta. Su innovador enfoque captó la atención de compositores estadounidenses como Philip Glass y Steve Reich.
“Lo que hizo mi generación no fue una revolución”, comentó Reich. “Fue una restauración de la armonía y el ritmo de una manera completamente nueva, pero sí trajo de vuelta esos elementos esenciales que la gente quería, que anhelaba, pero de una manera que nunca antes había escuchado.”
En su aclamada serie Occam Ocean, Radigue colaboró con músicos solistas y conjuntos para crear paisajes sonoros inspirados en la inmensidad del mar y como antídoto para la vida moderna agitada. “Se forjó su propio camino con una libertad y una visión sin parangón”, concluyó INA GRM.
