El mundo del cine y las artes marciales está de luto tras el fallecimiento de Chuck Norris, ocurrido este jueves tras sufrir una “emergencia médica” en Hawái. El legendario actor, conocido por su destreza en la acción y su dominio de las artes marciales, pasó sus últimos momentos acompañado de su esposa, Gena O’Kelley, la mujer que lo llevó a alejarse de Hollywood en 2017.
Una mujer para toda la vida
Antes de encontrar el amor en Gena O’Kelley, Norris estuvo casado durante tres décadas con Dianne Kay Holechek, con quien contrajo matrimonio en 1958, cuando él tenía 18 años y ella 17. Fruto de esta unión nacieron sus hijos Mike y Eric. La pareja se divorció en 1988, formalizando su separación al año siguiente.
En 1997, Norris conoció a Gena O’Kelley, una llamativa modelo rubia, aunque el encuentro ocurrió durante una cita con otra mujer. Al día siguiente, decidió contactarla para invitarla a salir, y la conexión fue inmediata. Un año después, se casaron. En 2001, llegaron Dakota y Daniele, sus mellizos. O’Kelley también jugó un papel importante en la vida de los hijos mayores de Norris: Mike, Eric y Dina, nacida en 1962.
Una compañera activa
O’Kelley continuó su carrera como modelo mientras criaba a sus hijos y tuvo algunas apariciones en televisión junto a su esposo, en series como Walker, Texas Ranger, Sí, mi vida (2003) y Praise the Lord (2003).
Tras retirarse de los medios, O’Kelley se dedicó a su faceta empresarial como directora ejecutiva de CForce, una planta embotelladora de agua fundada por la pareja en 2015. También continuó su labor altruista al frente de Kickstart Kids, la fundación sin fines de lucro creada por Norris en 1990 para ayudar a jóvenes a través del karate.

Dejar todo por amor
El amor de Norris por O’Kelley lo llevó a tomar una decisión impactante en 2017: abandonar su carrera actoral para dedicarse por completo a cuidar de su esposa. “Acabo de ponerle un punto final a mi carrera como actor. Dedicaré mi vida entera a mantener viva a Gena, mi mujer, eso es lo más importante, que ella continúe con nosotros”, declaró a la revista Solid Health.
En ese momento, Norris reveló que O’Kelley, quien padecía artritis, había sido víctima de negligencia médica que comprometió su salud y afectó sus habilidades. Los médicos explicaron que una inyección previa a un escáner corporal en 2013, que contenía gadolinio, una sustancia tóxica, había dañado su sistema nervioso y deteriorado sus riñones.

Además de este cambio en su vida, Norris inició una campaña contra las empresas que comercializaban el metal que, según él, había causado el deterioro en el sistema nervioso de su esposa, e inició demandas por 10 millones de dólares contra 11 compañías farmacéuticas por no informar sobre los efectos secundarios.
Una vida compartida

A partir de ese momento, Norris y O’Kelley compartieron cada vez más tiempo juntos. Entre eventos y viajes, cultivaron un estilo de vida saludable. “Intentamos incorporar prácticas saludables a lo largo del día, como dar un paseo por nuestro rancho, meditar, rezar y entrenar juntos. El envejecimiento saludable es una de nuestras prioridades compartidas, así que hemos desarrollado rutinas diarias para nutrir bien nuestro cuerpo y mantenernos activos”, explicaron a la revista NewBeauty.
“Nos gusta nuestro estilo de vida saludable, así que nada se siente como un capricho, pero el café es sin duda uno de los favoritos en el rancho Norris”, continuaron. “Además, normalmente intentamos no comer más tarde de las 6 de la tarde porque hemos comprobado que ese hábito nos ayuda a despertarnos a la mañana siguiente con energía, pero de vez en cuando rompemos esa regla y disfrutamos de un postre por la tarde”.
Norris y O’Kelley siempre expresaron su amor en público. En 2024, en su 26º aniversario, el actor publicó una foto del día de su boda acompañada de un emotivo mensaje: “Siempre llenas mi vida de alegría, amor e incontables recuerdos maravillosos. Estoy tan agradecido y bendecido de despertar al lado de la mujer más increíble con la que Dios podría haberme bendecido. Cada momento contigo es indescriptiblemente valioso para mí. Te quiero, Gena. Para siempre y para siempre”.
