Los museos holandeses están generando controversia por lo que algunos consideran una excesiva adopción de políticas “woke”. Según reporta De Telegraaf, esta tendencia está siendo percibida por los visitantes como forzada y poco deseada.
La crítica principal se centra en la idea de que los museos están implementando estas políticas de manera artificial, sin una conexión orgánica con su misión o con los intereses del público. La publicación holandesa sugiere que se está “tirando del pelo” para incorporar estas ideas, lo que genera rechazo entre quienes buscan una experiencia museística tradicional.
Aunque no se especifican ejemplos concretos de estas políticas “woke”, el artículo implica que se trata de iniciativas relacionadas con la inclusión, la diversidad y la revisión de narrativas históricas desde una perspectiva más moderna y socialmente consciente. La reacción de los visitantes, según De Telegraaf, indica que existe una resistencia a estos cambios y una preferencia por un enfoque más conservador en la presentación del arte y la cultura.
