Un nuevo estudio de la Universidad de Würzburg revela cómo las divisiones políticas del siglo IX influyeron en la música de la época. El musicólogo Tim Eipert investigó los llamados “tropes”, fragmentos de texto y melodía que se añadían a los cantos gregorianos, la música predominante en las iglesias católicas durante siglos.
Utilizando un modelo digital, Eipert analizó más de 4.000 elementos de tropes extraídos de 163 manuscritos, clasificándolos en diferentes grupos. Al visualizar estos grupos en un mapa, se descubrió que, tras el Tratado de Verdún en 843 –que dividió el Imperio Franco en tres partes–, estas variantes musicales tendieron a permanecer dentro de las nuevas fronteras políticas.
En otras palabras, la música medieval no solo era una expresión artística, sino también un reflejo de la geografía política de su tiempo.
