Si bien Elon Musk y Sam Altman no parecen mantener una relación cordial, la competencia entre ambos ha llegado a un nuevo punto álgido.
En la más reciente disputa, ambos multimillonarios se disputan el primer puesto en la lista de las empresas privadas más valiosas del mundo.
Aunque ambos cofundaron OpenAI en 2015, la asociación se ha deteriorado significativamente desde entonces. Musk abandonó OpenAI en 2018 y posteriormente fundó la empresa rival, xAI. Tanto Musk como su compañía, xAI, han presentado demandas contra OpenAI.
OpenAI realizó una venta secundaria de acciones en octubre que valoró la empresa en 500 mil millones de dólares, superando a SpaceX de Musk por 100 mil millones de dólares.
Musk, no dispuesto a ceder terreno a un rival, ahora planea su propia venta secundaria de acciones en SpaceX, según una carta interna a los empleados vista por varios medios. Esto valoraría la compañía en la asombrosa cifra de 800 mil millones de dólares. De concretarse pronto, significaría que Musk permitiría que Altman ostentara el liderazgo por apenas un par de meses.
Musk también confirmó esta semana en X que la compañía está explorando una oferta pública inicial (OPI) masiva, lo que podría ser la única forma en que OpenAI pueda recuperar su liderazgo como empresa privada. OpenAI reestructuró su negocio este año, lo que también le permitiría llevar a cabo su propia OPI en el futuro.
Si bien esta batalla de valoraciones entre los dos multimillonarios puede parecer un espectáculo innecesario para el ciudadano común, subraya un cambio significativo: los inversores están invirtiendo cantidades de dinero sin precedentes en tecnologías que antes se consideraban proyectos científicos especulativos.
SpaceX, que tiene como objetivo hacer de la vida un proyecto multiplanetario y colonizar Marte, y OpenAI, que busca desarrollar una inteligencia artificial teórica capaz de razonar como los humanos, son dos de los ejemplos más visibles, pero forman parte de un auge más amplio en las valoraciones de tecnologías de vanguardia. Las empresas emergentes de inteligencia artificial, robótica y tecnología de defensa han alcanzado valoraciones de miles de millones de dólares en el último año, sin importar las advertencias sobre una posible burbuja.
