Investigadores de la Universidad Aalto en Finlandia han descubierto cómo los organismos nadan en la escala mesoscópica, una zona física entre lo microscópico y lo macroscópico. Este hallazgo, publicado en la revista Communications Physics, podría abrir el camino a la creación de mesorobots: diminutos robots inyectables en el cuerpo humano para la administración de fármacos o la realización de procedimientos médicos.
La escala mesoscópica se caracteriza por ser un dominio donde las ecuaciones de la física se vuelven extremas, influenciada tanto por la inercia como por la viscosidad. El equipo, liderado por la profesora asistente Matilda Backholm, observó a la Artemia, un organismo mesoscópico de entre 400 y 1.500 micrómetros de longitud, midiendo las fuerzas físicas en juego durante su nado en agua mientras estaba conectada a una voladiza.
Los investigadores descubrieron que la clave para un nado eficiente en esta escala no reside en moverse más rápido o crecer más, sino en un fenómeno de movimiento no recíproco conocido como ruptura de la simetría de inversión temporal. Durante el nado, la Artemia flexionaba una parte similar a una articulación de su antena, trazando una figura en forma de ocho. Este movimiento añadió un grado de libertad, demostrando que el organismo estaba rompiendo la simetría de inversión temporal, un concepto físico que rige el movimiento en el ámbito microscópico.
“La simetría de inversión temporal implica que si se grabara una película del nado de bacterias, el movimiento de las bacterias debería verse diferente si se reproduce la película hacia adelante o hacia atrás”, explican los investigadores. Este descubrimiento no solo llena un vacío en la comprensión fundamental de la física, sino que también ofrece nuevas vías para la ingeniería de mesorobots.
