En septiembre de 2022, la nave espacial DART de la NASA impactó contra la pequeña luna asteroide Dimorphos a una velocidad aproximada de 24.000 kilómetros por hora. La misión tenía como objetivo probar si, en el futuro, la NASA podría emplear esta técnica para proteger a la Tierra de una posible colisión con un asteroide. Un análisis reciente sugiere que esta estrategia podría ser viable.
Para comprender mejor el contexto, Dimorphos forma parte de un sistema de asteroides binarios, orbitando alrededor de un asteroide mucho mayor llamado Dídimos. Si bien este sistema no representa una amenaza para nuestro planeta, sirvió como un laboratorio natural ideal para que la NASA probara su técnica de defensa planetaria por impacto cinético. Tras el impacto de DART, los investigadores confirmaron que la misión alteró la órbita de Dimorphos alrededor de Dídimos, demostrando que la humanidad tiene la capacidad de modificar deliberadamente la trayectoria de un cuerpo celeste.
Sin embargo, desde la perspectiva de la defensa planetaria, la clave reside en si es posible alterar la órbita de un asteroide que orbite alrededor del Sol. Este nuevo estudio confirmó que DART logró precisamente eso. Lo notable es que el impacto no solo modificó la órbita de Dimorphos en torno a Dídimos, sino que también alteró ligeramente la trayectoria de ambos asteroides alrededor del Sol. Los hallazgos se publicaron el viernes en la revista Science Advances y constituyen actualmente la evidencia más sólida que respalda la técnica del impactador cinético.
“Con este estudio, hemos demostrado por primera vez que la intervención humana puede cambiar la órbita de un asteroide”, declaró a Gizmodo Steven Chesley, científico investigador del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. “Por lo tanto, sabemos que funciona y sabemos cómo llevarlo a cabo en un escenario real”.
Un cambio pequeño, un paso muy grande
Para determinar cómo la nave DART afectó la órbita solar de Dimorphos, Chesley y sus colegas analizaron datos de 5.955 radares terrestres que rastrean la posición del asteroide, así como 22 mediciones de eventos de ocultamientos estelares, que ocurren cuando un cuerpo celeste pasa frente a una estrella. Esta técnica permite a los astrónomos medir el tiempo que la luz de la estrella está bloqueada, calculando así la trayectoria del objeto con gran precisión.
Estas mediciones de ocultamientos son realizadas por numerosos astrónomos “aficionados” ubicados en diferentes partes del mundo, aunque Chesley enfatiza que, debido a su dedicación y conocimiento, no deberían ser considerados simplemente aficionados. “La precisión de estas observaciones es realmente asombrosa”, afirmó. El equipo pudo determinar un cambio mínimo en la velocidad de la órbita solar de Dimorphos tras el impacto de DART, encontrando que se había ralentizado en aproximadamente 11,7 micrómetros por segundo, o 1,7 pulgadas por hora.
Aunque el cambio es mínimo, a lo largo del tiempo, se logró alterar la órbita solar de todo el sistema binario. El tamaño de la órbita del sistema se redujo en unos 360 metros, lo que significa que su viaje alrededor del Sol de 2,1 años ahora se ha acortado en unos 0,15 segundos.
“Es un cambio diminuto, ya que el sistema es mucho más grande que el satélite en sí”, explicó Chesley. En una situación real de defensa planetaria, probablemente no sería de gran utilidad. Sin embargo, el estudio representa un avance significativo en nuestra capacidad de defensa planetaria, al demostrar que la técnica del impactador cinético puede alterar la órbita solar de un objeto celeste.
Quedan preguntas por responder
Aún queda mucho por aprender sobre el impacto de la misión DART, y responder a estas preguntas es crucial para validar la técnica del impactador cinético. Investigaciones previas de Chesley sugieren que la misión DART cambió significativamente la forma de Dimorphos, pero se requiere un estudio detallado para determinar su aspecto actual.
Aquí es donde entra en juego la misión Hera de la Agencia Espacial Europea. Esta nave espacial se dirige actualmente hacia el sistema Dimorphos-Dídimos y, en noviembre, al llegar a su destino, creará un mapa de alta resolución de toda la superficie de Dimorphos y gran parte de la de Dídimos. Junto con una medición precisa de la masa de Dimorphos, los investigadores como Chesley podrán calcular el cambio en la órbita del sistema y reducir la incertidumbre en sus cálculos.
Mientras tanto, el grupo de astrónomos que proporcionó los datos de los ocultamientos para este estudio continuará con su trabajo, según Chesley. Con más mediciones, también se mejorará la precisión de los cálculos del cambio orbital.
Por lo tanto, aunque todavía queda mucho por hacer antes de que la NASA pueda afirmar con certeza que la técnica del impactador cinético es viable para la defensa planetaria, los científicos están más cerca que nunca. Con Hera en camino para llevar a cabo un estudio revolucionario, los investigadores se preparan para transformar este concepto en una estrategia probada para desviar asteroides.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.
