ERBIL (Kurdistán24) — El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, criticó duramente este miércoles al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusándolo de socavar la diplomacia y descarrilar las negociaciones nucleares en un contexto de intensificación de la confrontación militar entre Irán, Estados Unidos e Israel.
En un mensaje publicado en X, Araghchi declaró: “Cuando las complejas negociaciones nucleares se tratan como una transacción inmobiliaria, y cuando las grandes mentiras nublan la realidad, las expectativas poco realistas nunca pueden cumplirse. ¿El resultado? Bombardear la mesa de negociaciones por despecho. El Sr. Trump traicionó la diplomacia y a los estadounidenses que lo eligieron”.
Sus declaraciones se producen en el quinto día de hostilidades abiertas entre Irán, Estados Unidos e Israel, tras ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra la infraestructura militar y estratégica iraní.
Washington ha declarado que la campaña tiene como objetivo neutralizar las capacidades ofensivas de Irán y prevenir una mayor desestabilización regional.
La vía diplomática ya era frágil antes del estallido de la guerra. Las conversaciones nucleares indirectas, destinadas a limitar las actividades de enriquecimiento de Irán y abordar el alivio de las sanciones, habían mostrado pocos avances, y ambas partes se acusaron mutuamente de inflexibilidad.
La declaración de Araghchi señala la postura de Teherán de que Washington abandonó las negociaciones en favour de una escalada militar. Sin embargo, funcionarios estadounidenses han argumentado que los programas de misiles de Irán, sus actividades de intermediación regional y sus avances nucleares dejaron poco margen para continuar las conversaciones sin una mayor influencia.
El colapso de la diplomacia coincide ahora con una creciente repercusión regional. Irán ha lanzado oleadas de ataques con misiles y drones contra Israel y activos vinculados a Estados Unidos en todo el Medio Oriente, mientras que Israel ha continuado con los ataques aéreos dentro del territorio iraní.
Los estados del Golfo permanecen en alerta máxima, y los mercados globales han reaccionado con fuerza al riesgo de un conflicto prolongado.
Si se pueden revivir los canales diplomáticos sigue siendo incierto. Por ahora, la retórica de ambos lados sugiere posiciones endurecidas, con Teherán enmarcando el conflicto como evidencia de la mala fe de Estados Unidos, y Washington manteniendo que la fuerza se hizo necesaria después de que las negociaciones se estancaran.
A medida que continúan las operaciones militares, las perspectivas de un nuevo acuerdo nuclear parecen cada vez más remotas, reemplazadas por una crisis de seguridad en rápida evolución que está remodelando el equilibrio de poder regional.
