La multinacional Nestlé enfrenta una crisis a nivel global tras la muerte de un bebé en Francia, presuntamente a causa del consumo de su alimento para lactantes. Según reportes de medios como Blick y 20 Minutos, el incidente ocurrió en Burdeos y ha generado una ola de preocupación entre los consumidores.
La situación se agrava con la detección de sustancias tóxicas en la leche en polvo, provenientes de un proveedor chino. Tages-Anzeiger informa que esta revelación ha desencadenado una crisis de retirada de productos a gran escala. La calidad de los ingredientes y los procesos de control de Nestlé están bajo escrutinio.
Este escándalo ejerce una presión considerable sobre la nueva dirección de Nestlé, tal como señala Finanz und Wirtschaft. Cash describe la situación como una “pesadilla” para el equipo directivo, que ahora debe lidiar con las consecuencias de este incidente y restaurar la confianza del público.
La investigación se centra en determinar el origen exacto de la contaminación y evaluar el alcance del problema. Las autoridades sanitarias están trabajando para garantizar la seguridad de los consumidores y evitar que se repitan tragedias similares. La empresa se enfrenta a posibles demandas y a un daño significativo en su reputación.
