Más de 11,000 animales salvajes fueron exportados de Nicaragua en un solo mes, incluyendo especies como la rana arbórea de ojos rojos y otros reptiles y anfibios. Esta rápida expansión del comercio de vida silvestre en el país representa una amenaza crítica para el bienestar animal, la estabilidad de los ecosistemas y la salud pública.
El sufrimiento detrás de las cifras
Según los datos disponibles, muchos de los animales exportados provienen de criaderos con licencia. Sin embargo, esto no elimina los riesgos inherentes al comercio de animales salvajes en cautiverio. Los animales a menudo se mantienen en entornos artificiales que no satisfacen sus necesidades físicas, de comportamiento y psicológicas. Los procesos de confinamiento, cría y transporte internacional pueden causar estrés prolongado, enfermedades y una alta mortalidad.
La cría en cautividad a menudo se presenta como una solución humana, pero en realidad puede sostener la demanda global, enmascarar el lavado de animales capturados en la naturaleza y ejercer presión adicional sobre las poblaciones silvestres.
Detrás de cada número hay animales sintientes, capaces de sentir miedo, estrés y sufrimiento.
La captura, el confinamiento, la cría en cautividad y el transporte para el comercio internacional plantean riesgos importantes para su bienestar y para los ecosistemas de los que forman parte.
Un impulsor creciente de la pérdida de biodiversidad
El comercio internacional de vida silvestre añade otra capa de presión a los ecosistemas que ya enfrentan amenazas como la deforestación, la conversión de tierras y la expansión humana. La eliminación o reproducción masiva de especies silvestres con fines comerciales puede desestabilizar las relaciones ecológicas, debilitar las poblaciones naturales y crear impactos en cascada en todos los hábitats.
La pérdida de biodiversidad tiene implicaciones directas y devastadoras para la resiliencia ambiental y el bienestar humano. La interrupción de los ecosistemas naturales aumenta la susceptibilidad a la propagación de enfermedades y altera el equilibrio necesario para entornos saludables.
La biodiversidad no es un lujo; es la base del equilibrio ecológico y nuestra propia supervivencia. Cuando debilitamos los ecosistemas, nos debilitamos a nosotros mismos.
Implicaciones para la salud pública
Se sabe que el comercio mundial de vida silvestre es un impulsor del riesgo de enfermedades zoonóticas. El estrés, el hacinamiento, los sistemas inmunitarios debilitados y la mezcla de especies durante el transporte crean condiciones ideales para la aparición y propagación de patógenos. Se promueve un enfoque de “Una Salud” que reconoce la interconexión entre la salud animal, humana y planetaria. Los sistemas que tratan a los animales salvajes como mercancías aumentan la probabilidad de transmisión de enfermedades y futuras crisis sanitarias.
Con miles de animales exportados mensualmente solo desde Nicaragua, los riesgos se extienden más allá de las fronteras nacionales. Los animales salvajes, cuando se protegen en su hábitat natural, no representan un riesgo. Pero llevarlos a casa para el contacto cercano con niños, ancianos y mascotas crea un riesgo de transmisión de enfermedades.
Creciente demanda internacional de mascotas exóticas
Las exportaciones de vida silvestre de Nicaragua alimentan un auge del mercado mundial de mascotas exóticas, particularmente en Asia, América del Norte y Europa. A pesar de su popularidad, los animales salvajes y los reptiles vendidos como mascotas a menudo se comercializan como “fáciles de mantener”, una afirmación que contradice sus complejas necesidades de comportamiento, ambientales y dietéticas. La cautividad en hogares, jaulas o acuarios rara vez satisface estos requisitos, dejando a los animales sufriendo estrés crónico, enfermedades y muerte prematura.
Llamado a una acción global más fuerte
Este aumento en las exportaciones de vida silvestre necesita urgentemente regulaciones internacionales más sólidas, una mejor aplicación y un cambio fundamental en el trato de los animales salvajes como mercancías. Se seguirá abogando por que los animales salvajes pertenezcan a la naturaleza. No al comercio, no a la cautividad y no al mercado mundial de mascotas.
