La imagen de un niño pequeño con un gorro de orejas de conejo se ha convertido en un símbolo de la controversia en torno a las acciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos. El caso de Liam Conejo Ramos, de 5 años, detenido el 20 de enero en Minneapolis, ha generado preocupación en todo el país.
El representante demócrata por Texas, Joaquín Castro, visitó este miércoles 28 de enero al pequeño, de origen ecuatoriano, y a su padre, Adrián Conejo Arias, en el centro de detención para familias de migrantes en Dilley, Texas. Este centro alberga a familias migrantes con hijos menores acusadas de violar las leyes de inmigración.
“Su padre dice que ya no es el mismo, que duerme mucho porque está deprimido y triste”, declaró Castro en un video publicado en la red social X. El legislador indicó que Liam estaba dormido durante su visita. “Me preocupa su salud mental”, añadió, precisando que, según su padre, el niño “quiere volver a la escuela”.
La justicia suspende su deportación y traslado
Castro sostiene que la familia se encuentra en el país legalmente y que tanto el padre como el hijo deben ser liberados. “No hay criminales en Dilley. Donald Trump dice que todo esto tiene como objetivo detener a los criminales extranjeros en situación irregular, ese es el lenguaje que utiliza. No hay ni un solo criminal” en este centro familiar, enfatizó.
El demócrata no es el único en expresar su inquietud por el bienestar del niño. Zena Stenvik, una alta funcionaria escolar del distrito donde se encuentra la escuela de Liam Conejo Ramos, declaró al HuffPost estadounidense que se había comunicado el martes con la madre del niño. “Desafortunadamente, Liam no está muy bien de salud en este momento”, lamentó Stenvik. “Está enfermo. Me dijeron que tiene fiebre. Por lo tanto, estoy muy, muy preocupada por su bienestar en este establecimiento”.
Paralelamente, se organizó una manifestación pacífica en Texas para exigir su liberación frente al centro de detención donde está encarcelado con su padre. Desde su arresto el 20 de enero, también se han producido concentraciones esporádicas en Minnesota. La movilización en Texas se produjo justo después de que la justicia estadounidense bloqueara el martes la deportación del niño y de su padre, impidiendo también su traslado fuera del centro de Dilley.
Manifestantes dispersados por la fuerza
Un centenar de personas portaron pancartas con lemas como “ICE terroriza y criminaliza a los niños”, “Vayanse al infierno con sus estupideces nazis” o “Abolición de ICE”, sin recurrir a la violencia. La indignación contra esta policía, desplegada por Donald Trump como brazo armado de su política antiinmigrante, aumentó tras el asesinato de dos manifestantes, Alex Pretti y Renee Good, en Minneapolis.
Utilizando métodos brutales, las fuerzas del orden dispersaron a los manifestantes con gases lacrimógenos e interpelaron al menos a dos personas, según un periodista de la AFP. Algunos manifestantes sufrieron irritación en los ojos y tos persistente.
Varios manifestantes en Dilley también pidieron la liberación de otras familias detenidas en el centro. Entre ellos, muchas personas latinoamericanas expresaron su temor a ser arrestadas únicamente por su color de piel o sus rasgos. Las autoridades niegan este tipo de prácticas. Sin embargo, el arresto del joven ecuatoriano sugiere lo contrario.
