Noruega celebra un hito histórico en la industria cinematográfica tras la victoria de “Sentimental Value” en los Premios Oscar. La película, dirigida por Joachim Trier, se alzó con el galardón a Mejor Película Internacional, convirtiéndose en la primera producción noruega en lograr este reconocimiento.
La trama, ambientada en Oslo y centrada en la relación entre un director de cine y sus hijas adultas, recibió un total de once nominaciones, incluyendo Mejor Actriz para Renate Reinsve, Mejor Actriz de Reparto para Inga Ibsdotter Lilleaas y Elle Fanning, y Mejor Actor de Reparto para Stellan Skarsgård. Además de “Sentimental Value”, “The Ugly Stepsister” y “Sinners” también obtuvieron nominaciones, consolidando un año récord para el cine noruego.
Este triunfo llega en un momento de auge para el cine noruego, que según algunos críticos, está viviendo una “edad de oro” gracias al trabajo de directores como Dag Johan Haugerud, Halfdan Ullmann Tøndel y Lilja Ingolfsdottir. Morten Ståle Nilsen, crítico de cine del periódico VG, afirmó que el Oscar es “un gran impulso” para la industria noruega, que durante mucho tiempo ha estado a la sombra de países como Suecia y Dinamarca.
Aunque Stellan Skarsgård no ganó el premio a Mejor Actor de Reparto, su participación en la película fue fundamental para su éxito. El compositor sueco Ludwig Göransson sí obtuvo un Oscar por la banda sonora de “Sinners”.
A pesar del éxito, Nilsen advierte que la industria cinematográfica noruega enfrenta desafíos recientes, incluyendo despidos debido a la pandemia y políticas gubernamentales. El equipo de Trier ha sido invitado por el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, a una celebración en su residencia al regresar de Estados Unidos.
La película anterior de Trier, “The Worst Person in the World”, también recibió nominaciones a los Oscar en 2022. En su discurso de aceptación, Trier citó a James Baldwin, recordando la responsabilidad de los adultos hacia los niños y la importancia de votar por políticos que tomen esto en cuenta.
Kjersti Mo, CEO del Instituto Noruego de Cine, calificó la victoria como un “momento histórico” y resaltó la importancia de la colaboración nórdica y europea, así como la necesidad de mantener políticas culturales que fomenten la libertad artística.
