Un hallazgo sorprendente ha dejado boquiabiertos a los científicos en Zanzíbar. Se ha descubierto una nueva especie de caoba en la isla de Pemba, aunque la noticia viene acompañada de una advertencia urgente: quedan menos de 30 ejemplares en estado salvaje, lo que la sitúa inmediatamente en la categoría de críticamente amenazada.
Un tesoro escondido a plena vista
La especie, bautizada como Afzelia corallina, fue hallada a lo largo de un tramo de 200 metros de costa en la península de Tondooni. Lo más curioso es que estos árboles estaban “escondidos a plena vista”, ya que crecen en una playa que es visitada anualmente por miles de residentes y turistas.
Su nombre hace honor a los antiguos lechos de coral fosilizado donde crecen. Además, los botánicos destacan que la especie produce flores de colores carmesí, blanco y rosa con un aroma dulce que recuerdan a la forma del coral.
El camino al descubrimiento
El hallazgo ocurrió en diciembre de 2024 durante una expedición botánica en la Reserva Forestal de Ngezi-Vumawimbi, en el norte de Pemba, un área de 2,000 hectáreas. En un principio, el equipo de investigadores pensó que podría tratarse de los raros árboles Intsia bijuga que habitan en el bosque costero cercano, pero un examen más detallado confirmó que se trataba de una Afzelia.
Silvia Ceppi, de la organización de conservación Istituto Oikos, describió el evento como un “hallazgo extraordinario que ninguno de nosotros esperaba”.
Una supervivencia frágil
A pesar de la emoción del descubrimiento, la situación de la Afzelia corallina es alarmante. Al igual que otras especies de caoba, su madera es muy atractiva y codiciada para la fabricación de muebles, lo que podría explicar la escasa cantidad de supervivientes en la isla, ubicada a solo 50 kilómetros de la costa continental de Tanzania.
La vulnerabilidad de estos árboles quedó evidenciada en una expedición de seguimiento realizada en enero, donde se descubrió que uno de los 30 ejemplares había sido talado por cortadores ilegales de madera y otros dos habían sido derribados por tormentas.
Para complicar más su futuro, el equipo de investigación encontró muy pocas semillas, señalando que la regeneración natural ocurre principalmente a través de brotes que crecen desde las raíces de los árboles parentales.
