¿Por qué la nueva insulina disponible en el SUS se considera un avance?
A principios de febrero, el Ministerio de Salud inició un proceso considerado un avance en el tratamiento de la diabetes: la transición del uso de la insulina humana NPH a la glargina en el Sistema Único de Salud (SUS).

La principal diferencia radica en el funcionamiento del medicamento. Mientras que la insulina humana NPH suele actuar durante aproximadamente ocho horas, lo que exige reaplicaciones a lo largo del día, la glargina puede administrarse una sola vez al día.
“Ella fue desarrollada para tener una duración promedio de 18 a 24 horas en el organismo. Esto hace que permanezca más tiempo en el cuerpo y facilite el uso por quien necesita aplicarla”, explica el endocrinólogo Gustavo Daher, del Hospital Israelita Einstein.
A diferencia de la insulina tradicional, disponible durante décadas en la red pública, esta nueva versión permite un control glucémico continuo. Este efecto es posible gracias a cambios en la propia estructura de la molécula: la glargina forma microcristales en el tejido subcutáneo tras la aplicación, lo que provoca que la insulina se libere gradualmente en la circulación.
Otra ventaja significativa es la ausencia de picos de acción. Según detalla Daher, la glargina comienza a actuar en una o dos horas y no es liberada por el organismo de una sola vez.
Esta característica tiene un impacto directo en la seguridad del tratamiento, ya que los picos elevados de insulina pueden provocar episodios de hipoglucemia, que ocurre cuando los niveles de azúcar en la sangre descienden excesivamente. Los principales beneficiados por este cambio son los pacientes que dependen del uso continuo de insulina, ya que el medicamento mantiene niveles de glucosa más estables durante el día y puede favorecer la adherencia al tratamiento.
