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Nuevo Índice AMG: Predice Supervivencia en Cáncer Colorrectal

by Editora de Salud

Investigadores del Hospital Clínico Universitario y de la Universidad de Valladolid han identificado un nuevo marcador nutricional que podría predecir la supervivencia a largo plazo en pacientes con cáncer. Este nuevo parámetro, denominado índice albúmina-mioesteatosis (AMG), combina datos bioquímicos y de imagen médica para evaluar con mayor precisión el estado nutricional y la calidad muscular del paciente oncológico.

El estudio, publicado en la revista científica Clinical Nutrition ESPEN de Elsevier, se realizó en una cohorte de 130 pacientes con cáncer colorrectal. Estuvo liderado por el jefe de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, Daniel de Luis, también catedrático de Endocrinología y Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid y director del Centro de Endocrinología y Nutrición de esta institución. En la investigación también participaron David Primo, Olatz Izaola, Israel Sánchez Lite y Juan José López Gómez.

El punto de partida del estudio fue la alta prevalencia del cáncer colorrectal y la variabilidad observada en la supervivencia de los pacientes, incluso en estadios similares. “A pesar de los avances en cirugía y oncología, seguimos observando diferencias significativas en la evolución de los pacientes, lo que nos impulsó a considerar factores más allá del tumor en sí, centrándonos en el paciente y su estado nutricional”, explicó De Luis.

El investigador destacó que la valoración nutricional está estrechamente ligada a la valoración muscular y a la reserva funcional. “La evidencia científica demuestra que la desnutrición y la alteración muscular influyen de manera decisiva en la supervivencia, la tolerancia a los tratamientos y la aparición de complicaciones en pacientes oncológicos”, añadió.

Tradicionalmente, la evaluación nutricional en oncología se ha basado en parámetros como el peso corporal, la pérdida de peso o el índice de masa corporal (IMC). Sin embargo, De Luis advierte que estos indicadores pueden ser insuficientes o incluso engañosos. “Un paciente puede tener un peso aparentemente normal, pero estar perdiendo masa muscular o presentar un músculo de mala calidad, con infiltración grasa, lo que conocemos como mioesteatosis”.

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Este deterioro de la calidad muscular, asociado a procesos inflamatorios y enfermedades crónicas como el cáncer, puede resultar en una peor respuesta a la cirugía, la quimioterapia y otros tratamientos, así como en una mayor mortalidad. El estudio confirma que la calidad muscular es un factor clave para la supervivencia en el cáncer colorrectal.

Valor pronóstico

El índice albúmina-mioesteatosis integra dos parámetros de uso común en la práctica clínica: la albúmina sérica, una proteína medida en análisis de sangre que refleja el estado nutricional e inflamación, y la densidad muscular obtenida a partir de tomografías computarizadas (TAC), que cuantifica la infiltración grasa del músculo.

“Simplemente multiplicando los niveles de albúmina y la densidad muscular, datos que ya se encuentran en la historia clínica, obtenemos el índice AMG”, detalló. “Se trata de un parámetro mixto que integra bioquímica e imagen y que ha demostrado tener un buen valor pronóstico, superior al de cada parámetro por separado”.

Los resultados del estudio revelaron que los pacientes con valores bajos de AMG, indicando un peor estado nutricional y menor calidad muscular, presentaron una menor supervivencia. El índice también se comportó como un factor pronóstico independiente, capaz de identificar a los pacientes con mayor riesgo.

Oncología personalizada

Uno de los aspectos más relevantes del índice AMG es su utilidad clínica. La detección temprana de un AMG bajo en un paciente permite implementar intervenciones nutricionales personalizadas, como un mayor aporte proteico, el uso de inmunonutrientes o programas de actividad física para mejorar la calidad muscular, ayudando al paciente a afrontar mejor el tratamiento oncológico.

Los investigadores consideran que este trabajo es un ejemplo de oncología personalizada y medicina de precisión. “La oncología personalizada no se basa únicamente en marcadores moleculares del tumor, sino también en las características del paciente”, señaló De Luis. El índice AMG integra datos clínicos, bioquímicos y de imagen disponibles en la práctica asistencial habitual, permitiendo estadiar el riesgo del paciente y personalizar la intervención nutricional, enfocándose en la persona y no solo en la enfermedad.

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De Luis destacó la sencillez de aplicar el índice AMG en la práctica clínica, ya que la albúmina se solicita de forma rutinaria y los pacientes oncológicos suelen someterse a escáneres durante el seguimiento. Recordó que la desnutrición y la pérdida de calidad muscular a menudo están infradiagnosticadas, especialmente en oncología. “Se estima que alrededor del 20 por ciento de los pacientes hospitalizados sufre desnutrición relacionada con la enfermedad, y los pacientes oncológicos son los más afectados”.

Aunque el estudio se centró en pacientes con cáncer colorrectal, los investigadores creen que este enfoque podría extenderse a otros tipos de cáncer. “Los puntos de corte son específicos para el cáncer de colon y recto, pero podríamos adaptarlos a cualquier paciente oncológico”, concluyó.

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