Investigadores de la Universidad de Marburg han desarrollado una nueva prueba sanguínea que promete mejorar el monitoreo del crecimiento tumoral en modelos de ratones de laboratorio, minimizando el estrés en los animales. La técnica permite detectar enzimas específicas directamente en la sangre de los roedores, lo que facilita a los científicos el seguimiento preciso de la carga tumoral.
En comparación con los métodos de imagenología convencionales, esta nueva prueba reduce significativamente el estrés que sufren los ratones. El desarrollo se alinea con el principio de las 3R en el uso de animales de experimentación: reducir, reemplazar o refinar los procedimientos para minimizar el sufrimiento animal. Aunque la legislación alemana y europea aún exige pruebas en animales en las primeras etapas de la investigación farmacéutica para garantizar la seguridad antes de las pruebas en humanos, se busca constantemente mejorar estos procesos.
Prueba sanguínea utiliza enzimas que hacen brillar a las luciérnagas
A pesar de que muchas investigaciones pueden realizarse hoy en día utilizando cultivos celulares, los experimentos con animales siguen siendo esenciales en la investigación del cáncer, especialmente para comprender las etapas iniciales del tumor o la interacción entre el tumor y el sistema inmunológico, según explica Thorsten Stiewe, líder del grupo de investigación que desarrolló la nueva prueba. Por ello, es crucial mejorar continuamente estos experimentos, refinarlos y, cuando sea posible, reemplazarlos para reducir el sufrimiento animal. Las biólogas tumorales Nastasja Merle e Imke Bullwinkel han publicado su trabajo en la revista científica “Nature Protocols”, con el objetivo de poner la metodología a disposición de otros investigadores.
La base de la prueba consiste en marcar las células tumorales con luciferasas secretadas, enzimas capaces de transformar ciertas moléculas en señales de luz, como las que producen las luciérnagas. “Estas luciferasas son liberadas por las células tumorales en la sangre, y su concentración refleja el crecimiento del tumor: cuanto mayor es el tumor, más fuertes son las señales de luz detectables en la sangre”, explican desde la universidad.
La metodología es adecuada para diversos tipos de cáncer y puede aplicarse tanto a tumores trasplantados como a aquellos que se desarrollan directamente en el animal, por ejemplo, en órganos internos como los pulmones o el páncreas. “Este método demuestra de manera convincente que la investigación de excelencia y los altos estándares éticos no son contradictorios”, afirma Gert Bange, vicerrector de investigación de la Universidad de Marburg.
