Trilobe, la firma parisina de relojería, está redefiniendo su estatus y consolidándose como una manufactura independiente. Con su más reciente colección, Trente-Deux, la marca no solo diseña y construye, sino que también apuesta por una arquitectura relojera singular, impulsada por su primer calibre interno.
Para Trilobe, el tiempo no es simplemente una medida, sino una creación que se dibuja, estructura y concibe como un volumen. La colección Trente-Deux representa la madurez de este enfoque, donde el diseño y las proporciones son las fuerzas motrices de su discurso horológico. Cada detalle estético y elección técnica se integra en una visión coherente que se ha ido construyendo desde 2018.
Inspirada en París, su arquitectura y su literatura, Trilobe, ubicada en la Rue de l’Opéra, cerca del Palais Garnier y Place Vendôme, refleja esta influencia en el diseño de su reloj. El Trente-Deux se presenta como un proyecto arquitectónico en miniatura.
La firma se distingue por tres pilares fundamentales:
- Una lectura no convencional del tiempo: Trilobe abandona las manecillas tradicionales en favour de una lectura orbital a través de discos giratorios. Las horas, los minutos y los segundos se convierten en elementos en movimiento constante, ofreciendo una percepción más suave y sensorial.
- Un enfoque arquitectónico de la esfera: La esfera se concibe como un espacio en profundidad, estructurado por volúmenes, niveles y aberturas, creando una escenografía de información temporal realzada por la luz.
- Una mecánica concebida como un lenguaje estético: El calibre juega un papel primordial, ya que nunca se oculta.
El Trente-Deux cuenta con una caja de 39.50mm de acero inoxidable y es resistente al agua hasta 50 metros. Su movimiento es automático, con una reserva de marcha de 42 horas y una frecuencia de 28,800 Alt/H, gracias al calibre X-Nihilo.
