Científicos realizaron experimentos en los que administraron MDMA a pulpos. El estudio, publicado originalmente en la revista Current Biology, examinó el impacto del fármaco recreativo en la sociabilidad de los animales.
El MDMA, también conocido como éxtasis, es un estimulante que es ilegal en muchos países, pero que sigue siendo muy popular. Este fármaco se asocia comúnmente con la escena rave debido a que proporciona a los usuarios grandes impulsos de energía y una sensación de euforia.
Su funcionamiento se basa en la unión a proteínas transportadoras en nuestras neuronas, lo que aumenta la cantidad de serotonina, responsable de esas sensaciones eufóricas. Los científicos observaron cómo esto afectaba a los pulpos.
Los pulpos son animales altamente inteligentes, y los autores del estudio observaron cómo cambiaba su comportamiento al recibir MDMA.
MDMA is illegal, but is commonly associated with the rave scene (D-Keine/Getty)
El estudio se llevó a cabo con pulpos de California de dos manchas, que normalmente no son una especie particularmente social. Se colocaron dos ejemplares en un tanque en el Marine Biological Laboratory en Woods Hole, Massachusetts, con una separación de malla que permitía el contacto pero evitaba daños.
Los investigadores observaron que, en condiciones normales, el pulpo libre tendía a permanecer en el lado opuesto del tanque al que estaba bajo la malla. Sin embargo, al introducir MDMA disuelto en el agua, su comportamiento cambió notablemente.

Octopuses are very intelligent (Nikos Stavrinidis/500px/Getty)
En este ambiente, los pulpos parecían relajarse, moviéndose con mayor soltura en el agua e incluso realizando volteos. Además, mostraron una mayor disposición a acercarse al pulpo dentro de la malla, intentando tocarlo e incluso abrazar el contenedor.
El estudio sugiere que las áreas del cerebro humano relacionadas con la vinculación social podrían ser el resultado de una coincidencia evolutiva, aunque afortunada.
Dölen afirmó: “Esto reitera la importancia de comprender la función a nivel molecular. Centrarse en las regiones del cerebro no nos da toda la historia”.
