Una ola de calor sin precedentes está afectando a California, con consecuencias significativas para la principal reserva de agua del estado: su manto de nieve. La situación plantea serias preocupaciones sobre el suministro hídrico, especialmente de cara a un verano que se anticipa seco.
El manto de nieve de la Sierra Nevada, que normalmente proporciona alrededor del 30% del agua del estado, se encuentra actualmente en un 45% de su promedio habitual para esta época del año. A finales de febrero, este porcentaje era del 73%. Expertos en recursos hídricos han observado una rápida desaparición de la nieve en las montañas, con áreas expuestas y el cierre de remontes de esquí, lo que evidencia la aceleración del deshielo debido a las altas temperaturas.
Este invierno, inusualmente cálido, ha provocado que gran parte de las precipitaciones caigan en forma de lluvia en lugar de nieve, contribuyendo a la disminución del manto nevado. Investigaciones científicas indican que el cambio climático provocado por la actividad humana está elevando las líneas de nieve promedio en las montañas y alterando los patrones de escorrentía.
