La actuación del defensor del pueblo ha generado controversia al señalar un doble rasero en la aplicación de la ley. Según reportes de De Telegraaf y Metronieuws.nl, se critica que los ciudadanos sean sancionados por errores, mientras que los políticos parecen no enfrentar las mismas consecuencias, acumulando fallos sin mayores repercusiones.
El ombudsman también ha expresado su preocupación por la falta de fiabilidad del gobierno, denunciando una acumulación constante de errores. Esta situación, según se informa, socava la confianza pública en las instituciones.
Además, se ha instado a una acción más rápida y efectiva por parte de las autoridades, enfatizando la necesidad de abordar los problemas de manera proactiva y evitar la repetición de errores. De Telegraaf destaca la importancia de una respuesta ágil ante las demandas ciudadanas.
