El gobierno de Doug Ford ha revocado, de manera discreta, una polémica normativa que limitaba el acceso a las plazas de residencia médica para profesionales formados en el extranjero, marcando un punto de giro en un debate que había generado indignación en las comunidades inmigrantes y el sector sanitario.
Una medida que excluía a médicos calificados
La política, implementada abruptamente por el Ministerio de Salud el pasado 8 de octubre, exigía que los solicitantes hubieran cursado al menos dos años de escuela secundaria en Ontario para poder calificar en la primera ronda de emparejamiento de residencias. Este criterio excluía efectivamente a una gran cantidad de médicos inmigrantes y a ciudadanos canadienses que completaron sus estudios de medicina fuera de la provincia.
La decisión de anular la norma se hizo pública tras un desafío legal basado en la Carta de Derechos, el cual alegaba que el cambio de política fue injusto. Debido a este litigio, el Tribunal Superior de Justicia de Ontario ya había emitido un mandato judicial provisional para evitar que la medida se aplicara a los aspirantes de 2026, señalando preocupaciones graves sobre su implementación e impacto.
Presión profesional y legal
La reversión de la regla ocurre en un contexto de creciente presión. Organizaciones de defensa y la Asociación Médica de Ontario (OMA) advirtieron que excluir a candidatos internacionales cualificados podría provocar que las plazas de residencia quedaran vacantes, agravando la crisis de acceso a la atención primaria en un momento en que muchos residentes de Ontario luchan por encontrar médicos de familia.

La anulación formal se reflejó en un memorando enviado por la Dra. Karima Velji, subministra de salud de Ontario, al Consejo de Facultades de Medicina de Ontario, organismo que representa a las siete escuelas de medicina de la provincia.
El objetivo del gobierno
A pesar de la controversia, las autoridades sanitarias, incluida la ministra Sylvia Jones, han sostenido que el objetivo general de la provincia permanece intacto: asegurar un flujo sólido de médicos que tengan una alta probabilidad de ejercer en las comunidades de Ontario.
Para lograrlo, el gobierno ha destacado sus inversiones en educación médica y el aumento de plazas de residencia, especialmente en el área de medicina familiar, como parte de su estrategia a largo plazo para resolver la escasez de profesionales de la salud en la región.
