La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha emitido un llamamiento urgente para obtener apoyo internacional ante la “agravación” de la crisis humanitaria que atraviesa Cuba. Esta situación crítica es el resultado de la combinación entre un prolongado bloqueo energético y las secuelas persistentes dejadas por el paso del huracán Melissa el año pasado.
Colapso energético y crisis sanitaria
La escasez de combustible en la isla se ha profundizado tras las medidas implementadas por Washington a finales de enero para bloquear la entrada de suministros petroleros. Aunque recientemente se permitió el atraque de un cargamento de petróleo enviado por Rusia, el Coordinador Residente de la ONU, Francisco Pichon, señaló que las necesidades humanitarias siguen siendo agudas y persistentes, advirtiendo que el impacto del choque energético ha empeorado desde finales de marzo.
Esta deficiencia ha provocado la parálisis de servicios esenciales. El sistema eléctrico nacional sufrió tres desconexiones el mes pasado, dejando al país en oscuridad durante varios días. Como consecuencia, el sistema de salud enfrenta un rezago de más de 96,000 cirugías pendientes, de las cuales 11,000 corresponden a niños, mientras que el Programa Nacional de Inmunización ha sufrido retrasos que afectan a miles de infantes.
El impacto devastador del huracán Melissa
A la crisis energética se suma la devastación causada por el huracán Melissa, catalogado como la tormenta más poderosa del año a nivel global y la tercera más intensa registrada en el Atlántico, el Caribe y el Golfo de México. El ciclón tocó tierra en el municipio de Guamá, Santiago de Cuba, durante las primeras horas del 29 de septiembre como un huracán de categoría 3, con vientos sostenidos de hasta 195 km/h.

En su punto máximo, Melissa alcanzó la categoría 5 con vientos de 290 km/h. El fenómeno dejó un rastro de destrucción que afectó a cinco provincias, provocando cortes de energía y la pérdida total de comunicaciones para más de tres millones de personas. Las lluvias históricas, que alcanzaron los 400 mm en diversas zonas, junto con vientos de al menos 120 km/h, aislaron a cientos de comunidades y destruyeron o inundaron decenas de miles de viviendas.
Plan de respuesta de la ONU
Ante este escenario, la ONU ha presentado un Plan de Acción actualizado que tiene como objetivo brindar asistencia a aproximadamente dos millones de personas distribuidas en ocho provincias. Este plan se enfoca en dar continuidad a los esfuerzos de recuperación tras el paso del huracán Melissa, priorizando la atención a la colapsada red eléctrica de la isla.
