Evaluaciones internas de la OTAN, basadas en experiencias recientes de ejercicios militares, revelan dificultades significativas para las tropas estadounidenses en condiciones extremas. Según informa portfolio.hu, el ejercicio “Joint Viking” en el norte de Noruega el año pasado expuso serias carencias de las unidades estadounidenses frente al frío intenso y la nieve profunda.
La situación fue tan crítica que, según el informe, el mando tuvo que intervenir directamente. Las fuerzas de reserva finlandesas, actuando como oponentes, superaron ampliamente a los soldados estadounidenses en movilidad y coordinación táctica.
Fuentes militares revelaron que los responsables del ejercicio solicitaron a los finlandeses que “moderaran” su actuación para evitar la desmoralización total de las tropas estadounidenses.
El análisis subraya la dependencia de Estados Unidos, no solo en experiencia, sino también en tecnología, de sus aliados europeos. Esto es particularmente evidente en lo que respecta a las flotas de rompehielos, esenciales para la navegación en aguas heladas.
Reconfiguración Estratégica
Ante estas revelaciones, la dirección de la OTAN está considerando modificar su estructura de mando. El objetivo es aumentar la presencia de fuerzas lideradas por Europa en la región de Groenlandia y a lo largo de las rutas marítimas del Atlántico Norte.
“Los europeos entienden la situación. Si Trump quiere defender la región, está equivocado al antagonizar a sus aliados árticos”, declaró una fuente militar a un periódico británico, en referencia a las tensiones entre la actual administración de Washington y sus socios europeos.
La alianza considera urgente alcanzar un acuerdo político, dado el aumento de la actividad rusa y la creciente importancia de las rutas de navegación árticas, lo que hace que la defensa de la región no pueda depender únicamente del lento desarrollo de las capacidades estadounidenses.
