La manifestación de la Nationalistische Studentenvereniging (NSV), una asociación estudiantil nacionalista, degeneró rápidamente, forzando la intervención policial. Previamente, activistas se movilizaron para protestar contra la marcha, que se llevó a cabo bajo el lema “Salvemos nuestra nación, ¡la remigración!“.
Los participantes en la contra-manifestación denunciaron que el término “remigración” no es inocuo, sino que encubre una defensa del “limpieza étnica” a través de deportaciones masivas. Asimismo, acusaron a la NSV de utilizar regularmente simbología nazi, rendir homenaje en las tumbas de colaboradores flamencos y mantener vínculos evidentes con el partido de extrema derecha Vlaams Belang.
La contra-manifestación contó con la participación de diversas organizaciones antifascistas, de extrema izquierda y comunistas. También se sumó el sindicato socialista BBTK, equivalente al Setca.
Los manifestantes corearon consignas contra la NSV y el fascismo, así como mensajes de solidaridad con Gaza, el pueblo palestino y Sudán.
La policía de Lovaina desplegó a más de 100 agentes para garantizar el desarrollo de ambas manifestaciones y prevenir enfrentamientos. Drones sobrevolaron la zona para monitorear a los grupos, y dos camiones de agua permanecieron en alerta en el centro de la ciudad, listos para intervenir en caso de que la situación se tornara más tensa.
