La oposición del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, a un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania ha generado indignación entre otros líderes de la Unión Europea, quienes lo acusan de actuar de mala fe y de incumplir un acuerdo previo.
El canciller alemán, Friedrich Merz, calificó el cambio de postura de Orbán, quien había acordado el préstamo en diciembre, como un “acto de deslealtad grave”, afirmando que dejará “profundas huellas”.
Los líderes de la UE han solicitado a la Comisión Europea que explore vías para desembolsar los 90.000 millones de euros a pesar del veto húngaro. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, no detalló posibles soluciones, pero aseguró que “se entregará de una forma u otra”.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, declaró que los líderes europeos expresaron su condena a la actitud de Orbán, enfatizando que “nadie puede chantajear a las instituciones europeas”. El veto de Orbán se basa en una disputa con Kiev por daños a un oleoducto.
