Un nuevo estudio revela que las fuentes no biológicas consideradas no pueden explicar completamente la abundancia de compuestos orgánicos detectados en una muestra recolectada en Marte por el rover Curiosity de la NASA.
A self-portrait of NASA’s Curiosity rover taken on June 15, 2018, when a Martian dust storm had reduced sunlight and visibility at the rover’s location in Gale Crater.
NASA/JPL-Caltech/MSSS
En marzo de 2025, científicos informaron sobre la identificación de pequeñas cantidades de decano, undecano y dodecano en una muestra de roca analizada en el laboratorio de química a bordo del Curiosity. Estos compuestos orgánicos, los más grandes encontrados hasta la fecha en Marte, fueron hipotetizados como posibles fragmentos de ácidos grasos preservados en la antigua roca sedimentaria del cráter Gale.
En la Tierra, los ácidos grasos son producidos principalmente por organismos vivos, aunque también pueden formarse a través de procesos geológicos.
Los datos recopilados por Curiosity no permitieron determinar si las moléculas encontradas fueron producidas por seres vivos, lo que llevó a un estudio complementario que evaluó fuentes no biológicas de estos compuestos orgánicos – como la llegada de meteoritos a la superficie marciana – para determinar si podían explicar las cantidades detectadas.
Según un informe publicado el 4 de febrero en la revista Astrobiology, los investigadores concluyen que, dado que las fuentes no biológicas consideradas no pueden explicar completamente la abundancia de compuestos orgánicos, es razonable plantear la hipótesis de que estos podrían haber sido formados por seres vivos.
Para llegar a esta conclusión, los científicos combinaron experimentos de radiación en laboratorio, modelos matemáticos y datos del Curiosity para “rebobinar el tiempo” aproximadamente 80 millones de años, es decir, el tiempo que la roca habría estado expuesta en la superficie marciana. Esto les permitió estimar la cantidad de material orgánico presente antes de ser destruido por la exposición a la radiación cósmica, resultando en una cantidad significativamente mayor de lo que se esperaría de procesos no biológicos típicos.
El equipo de investigación señala que se necesitan más estudios para comprender mejor la velocidad a la que se descomponen las moléculas orgánicas en rocas similares a las de Marte y bajo condiciones marcianas, antes de poder llegar a conclusiones definitivas sobre la presencia o ausencia de vida.
