El oro ha experimentado un aumento en la demanda como refugio seguro ante la escalada de tensiones en Medio Oriente. Sin embargo, el temor a una posible inflación está moderando las expectativas de ganancias.
Según informes recientes, el precio del oro subió hasta alcanzar un máximo de un mes, impulsado por la incertidumbre geopolítica. El presidente Donald Trump ha declarado que Estados Unidos continuará con su ofensiva militar contra Irán hasta lograr cuatro objetivos específicos para reducir la amenaza que, según él, representa Teherán.
A pesar de este aumento inicial, el oro ha moderado algunas de sus ganancias a medida que los inversores evalúan la posibilidad de que la Reserva Federal aumente las tasas de interés para controlar la inflación, exacerbada por el conflicto en Medio Oriente y el aumento de los precios del petróleo.
Expertos como Frank Monkam, de Buffalo Bayou Commodities, señalan que el aumento del riesgo inflacionario podría obligar a la Reserva Federal y a otros bancos centrales a subir las tasas de interés, lo que generalmente tiene un efecto negativo en el oro, un activo que no genera rendimientos.
Otros metales preciosos, como la plata y el paladio, también han experimentado descensos. El mercado bursátil global mostró inicialmente una reacción negativa ante la situación, pero luego logró recuperarse. El dólar se fortaleció y los bonos del Tesoro estadounidense cayeron debido a las preocupaciones sobre la presión inflacionaria y el aumento del gasto público. El precio del petróleo ha alcanzado su nivel más alto en cuatro años.
