La Academia de Cine Estadounidense galardonó el pasado 16 de marzo con sus preciados premios Oscar al largometraje ‘One Battle After Another’, protagonizado por Leonardo DiCaprio y dirigido por Paul Thomas Anderson. La película se alzó con seis estatuillas, incluyendo las de Mejor Película y Mejor Director, convirtiéndose en la gran triunfadora de la noche.
Esta adaptación de la novela ‘Vineland’ de Thomas Pynchon narra la historia de un ex revolucionario que, tras años de alejamiento, se ve forzado a retomar la lucha contra antiguos enemigos en un contexto marcado por la tensión política, el racismo y la violencia militar. El rodaje de este éxito de taquilla tuvo lugar principalmente en California, y a continuación, detallamos algunos de los enclaves más destacados.
DE FRONDOSOS BOSQUES Y PUEBLOS DE ÉPOCA
Eureka, ciudad portuaria de California, mantiene su esencia victoriana en todo su casco histórico.
La ciudad de Eureka, un encantador puerto al norte de California, fue una de las principales localizaciones de ‘One Battle After Another’. Destaca por su casco histórico victoriano, con casas de ensueño como la Mansión Carson, su vibrante actividad artesanal y su costa, que se extiende a lo largo de las bahías de Humboldt y Arcata. Sin embargo, el verdadero atractivo para la película residió en el paisaje que la rodea, hogar de uno de los mayores bosques de secuoyas de Estados Unidos. El Sequoia Park de Eureka fue escenario de algunas escenas protagonizadas por Leonardo DiCaprio. Los visitantes pueden disfrutar en este enclave del Redwood Sky Walk, un sendero de 400 metros suspendido a 30 metros de altura entre las copas de las secuoyas, una experiencia llena de adrenalina.
El equipo de rodaje se trasladó posteriormente, a unos 90 minutos al este de San Francisco, a Stockton, un destino con una arquitectura que evoca la fiebre del oro y que sirvió para mostrar una imagen menos idealizada del interior de Estados Unidos. También se utilizó Sacramento, una ciudad con más de 30 museos dedicados a la historia de la medicina, el ferrocarril y otros temas, así como diversos eventos como el Festival de la Granja a la Mesa y el festival de música Aftershock. Destaca el distrito Old Sacramento Waterfront, con docenas de edificios de la época de la fiebre del oro, algunos recreados, banquetas de madera, carruajes tirados por caballos y personajes que transportan al visitante al siglo XIX.
ENTRE DUNAS Y ASFALTO
El sur de California ofrece paisajes que parecen de otro planeta, como el Parque Estatal Anza-Borrego.
La parte final de la película se rodó en el sur de California, en paisajes más áridos y terrosos, como el Parque Estatal Anza-Borrego. Con más de 240.000 hectáreas, este espacio presenta un terreno desértico con tierras áridas, oasis de palmeras, cañones estrechos y colinas cubiertas de cactus. Gran parte del parque es salvaje y solo se puede acceder a través de caminos sin asfaltar. Cerca del pueblo de Borrego Springs, de camino al parque, se puede admirar una instalación artística con hasta 130 esculturas de metal de gran tamaño, creadas por Ricardo Breceda, que representan animales prehistóricos y criaturas míticas.
Otra localización que captó la atención del responsable Michael Glaser fue un tramo de la ruta 78 en Imperial County, carretera donde se filmaron escenas del desenlace, conocido como ‘Río de colinas’, y que ahora atrae a curiosos como un atractivo turístico más.
Finalmente, también se grabaron algunas escenas en El Paso, un destino típico de Texas situado al pie de las Franklin Mountains, en la frontera con México. Conocida como la ‘Ciudad del sol’ por sus más de 320 días de sol al año, esta ciudad ha sido moldeada por las culturas indígena, mexicana, española y occidental a lo largo de los últimos cuatro siglos. Ofrece una gran variedad de museos, rutas de senderismo y puntos de escalada. Los paisajes áridos contrastan con las zonas boscosas del principio de la película.
