La otosclerosis, también conocida como otospongiose, es una enfermedad que afecta los huesecillos del oído medio, impidiendo su correcto funcionamiento. Esta condición puede provocar una pérdida de audición progresiva.
En la otosclerosis, se produce un crecimiento anormal de hueso alrededor del estribo, uno de los tres huesecillos del oído medio. Este crecimiento puede bloquear el movimiento del estribo, dificultando la transmisión de las ondas sonoras al oído interno.
Aunque la causa exacta de la otosclerosis no se conoce completamente, se cree que existe un componente genético. La enfermedad suele manifestarse entre los 20 y los 40 años, y puede afectar a ambos oídos.
Los síntomas principales de la otosclerosis son la pérdida de audición gradual, que suele comenzar en un oído y luego afectar al otro, y la sensación de zumbido en los oídos (tinnitus). En algunos casos, también puede presentarse mareo o vértigo.
El diagnóstico de la otosclerosis se realiza mediante un examen físico del oído y pruebas de audición. El tratamiento puede incluir audífonos para mejorar la audición, o cirugía para reemplazar el estribo afectado por una prótesis.
