Profesionales médicos en todo el país están reportando un aumento en el número de padres que declinan tratamientos preventivos estándar para recién nacidos, incluyendo la vitamina K. Un estudio reciente publicado en el Journal of the American Medical Association analizó más de 5 millones de nacimientos a nivel nacional y encontró que las negativas a la inyección de vitamina K casi se duplicaron entre 2017 y 2024, pasando del 2.9% al 5.2%.
Los médicos expresan preocupación por esta tendencia, ya que la vitamina K es esencial para la coagulación sanguínea y los recién nacidos tienen bajos niveles de esta vitamina al nacer. Sin suficiente vitamina K, los bebés corren el riesgo de sufrir hemorragias, incluso en el cerebro, lo que puede provocar daño cerebral o incluso la muerte. La inyección de vitamina K se ha administrado rutinariamente a los recién nacidos desde 1961 y es una forma segura y eficaz de prevenir la enfermedad por deficiencia de vitamina K (VDVK).
Además, la investigación sugiere que los padres que rechazan la inyección de vitamina K son más propensos a rechazar la vacuna contra la hepatitis B y un ungüento oftálmico para prevenir infecciones oculares que podrían causar ceguera. Los médicos atribuyen este aumento en las negativas a la creciente desconfianza en la ciencia y la medicina, alimentada por información conflictiva que circula en las redes sociales y, en algunos casos, por la erosión de la confianza en las instituciones científicas.
Los profesionales de la salud enfatizan la importancia de discutir los beneficios de la vitamina K y otras medidas preventivas con los padres antes del parto para abordar sus inquietudes y garantizar que tomen decisiones informadas sobre la salud de sus bebés.
