El despido de Pam Bondi representa una nueva baja en lo que se ha convertido en una verdadera purga de funcionarios y nominados procedentes de Florida dentro de la administración de Donald Trump. Sin embargo, a diferencia de otros casos, Bondi enfrenta una humillación adicional: la posibilidad de ser obligada a testificar ante el Congreso sobre el deficiente manejo de los archivos relacionados con Jeffrey Epstein.
De acuerdo con Kimberly Leonard, de Politico, fuentes internas de la Casa Blanca no consideran que Bondi pueda aprovechar su experiencia en el gobierno para impulsar una carrera política. Asimismo, no existen indicios de que regrese a su labour como cabildera en Ballard Partners, firma de la cual fue seleccionada para integrarse al Departamento de Justicia (DOJ).
La situación de Bondi no es un caso aislado, ya que el segundo mandato de Trump parece haberse transformado en un “cementerio” para los designados de Florida:
- El exasesor de seguridad nacional, Mike Waltz, fue degradado a un puesto en la ONU tras verse involucrado en el escándalo conocido como “Signalgate”.
- El sheriff del condado de Hillsborough, Chad Chronister, no llegó a presentarse a su audiencia de confirmación para el cargo de administrador de la Administración de Control de Drogas (DEA).
- La Casa Blanca retiró la nominación del exrepresentante republicano Dave Weldon para dirigir los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
- El exrepresentante Matt Gaetz, quien ahora es presentador en OANN, retiró su nominación como fiscal general debido a acusaciones de conducta sexual inapropiada y a un informe devastador del Comité de Ética de la Cámara, lo que lo llevó a renunciar preventivamente al Congreso.
En el caso de Bondi, es muy probable que su agenda se centre ahora en el Capitolio.
Los demócratas están preparando lo que podría ser la próxima pesadilla de la exfuncionaria: su testimonio ante el Congreso. Los miembros demócratas del Comité de Supervisión de la Cámara exigen que Bondi declare sobre la gestión de los expedientes de Jeffrey Epstein, un tema políticamente tóxico que ya ha causado daños al segundo mandato de Trump.
Bondi tenía programado testificar el 14 de abril, y el representante demócrata Maxwell Frost es uno de quienes insisten en que la audiencia se lleve a cabo a pesar de su cese.
“Mi oficina ha estado trabajando para descubrir cómo manejó esta administración los archivos de Epstein, revisando la gestión de los registros, qué información se retuvo y cómo se presentó al público”, afirmó Frost. “Esa labour ha generado serias preocupaciones sobre la transparencia y la rendición de cuentas, y el proceso continúa”.
Por su parte, el presidente del Comité de Supervisión, James Comer, no ha descartado forzar la comparecencia de Bondi, indicando que su oficina “lo discutirá con colegas republicanos y el Departamento de Justicia”.
