El Papa Francisco elogió el compromiso de los funcionarios de seguridad italianos con el bienestar de la sociedad, destacando su papel crucial en la defensa del bien común y la protección de los ciudadanos. Recibiendo a una delegación en el Vaticano, el Pontífice subrayó que su labor refleja una dedicación al progreso de Italia, tanto en sus dimensiones materiales como en su herencia moral y espiritual.
En su discurso, Francisco recordó que la tarea de estos funcionarios implica garantizar el orden público y la seguridad, especialmente en un contexto internacional marcado por conflictos y tensiones. Subrayó que el verdadero bien común se nutre del legado ético y espiritual de la República Italiana, valores que florecen en un ambiente de coexistencia civil.
El Papa destacó la contribución del jefe de policía provincial a la defensa de las libertades y los derechos de los ciudadanos, señalando que un entorno público ordenado facilita la integración de los inmigrantes, brinda tranquilidad a los ancianos y mejora los servicios para familias, enfermos y jóvenes.
Francisco enfatizó que el orden público no se limita a la lucha contra el crimen, sino que exige un compromiso constante contra toda forma de violencia física y verbal que pueda dañar el tejido social. Instó a los funcionarios a cultivar relaciones sociales sólidas y a fomentar la colaboración entre las instituciones centrales del Estado, las autoridades locales y la ciudadanía.
Recordando las palabras de San Agustín, discípulo de San Ambrosio, el Papa resaltó que quienes ostentan el poder deben ponerse al servicio de aquellos a quienes gobiernan, guiados por la benevolencia y la atención a las necesidades de los demás. Este principio, afirmó, se encuentra consagrado en la Constitución italiana, que establece que los funcionarios públicos deben servir exclusivamente a la nación.
El Pontífice elogió la labor de los funcionarios como un servicio noble, en consonancia con la ley y con la conciencia, que debe aplicarse con firmeza e imparcialidad. Recordó que la ley es la expresión de la voluntad popular, mientras que la conciencia es el reflejo de la humanidad, y ambos deben preservarse de presiones externas.
Francisco también hizo hincapié en la importancia de la integridad personal y profesional de quienes ocupan cargos de responsabilidad, instándolos a actuar con mente clara y un compromiso inquebrantable con el bien común del pueblo italiano. Abogó por una doble certificación: la colaboración entre instituciones y la coherencia entre las responsabilidades profesionales y la conducta personal, instando a los líderes a ser modelos para los ciudadanos, especialmente para las nuevas generaciones.
El Papa también abordó los desafíos planteados por las emergencias y los desastres, destacando que el papel del jefe de policía provincial encarna los valores de solidaridad, coraje y justicia que honran a la República Italiana. Asimismo, señaló que el desarrollo de tecnologías modernas, como la inteligencia artificial, en la administración pública, exige un uso responsable que respete la privacidad y beneficie a todos, no solo a unos pocos.
En conclusión, el Papa Francisco aseguró a los funcionarios el apoyo y el respeto de la Iglesia, destacando la colaboración fructífera entre ellos y los obispos locales en la acogida de inmigrantes y la asistencia a los más necesitados. Reafirmó que la fe de la comunidad cristiana y los valores religiosos que promueve contribuyen al crecimiento cultural y social de Italia.
