Un estudio reciente realizado en Estados Unidos sugiere una posible asociación entre el tipo y la antigüedad del agua subterránea de la que proviene el agua potable y el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson. La investigación, que analizó datos de más de 1,2 millones de personas, incluyendo 12.370 diagnosticadas con Parkinson, no establece una relación de causalidad, pero sí identifica una correlación estadística.
Los investigadores se centraron en dos factores principales: la edad del agua subterránea y el tipo de acuífero del que proviene. Un acuífero es una capa subterránea de roca porosa, arena o sedimentos que almacena y transporta agua bajo la superficie del suelo.
El estudio comparó a los participantes en función de su edad, sexo y origen étnico, todos ellos residiendo a menos de 4,8 kilómetros de uno de los 1.279 puntos de monitoreo de agua subterránea en 21 de los acuíferos más grandes de Estados Unidos. Se analizaron factores como la antigüedad del agua subterránea, el tipo de acuífero y la fuente de agua potable, incluyendo sistemas municipales y pozos privados, como indicadores de posible exposición a neurotoxinas.
Los resultados indican una asociación, pero no demuestran que la fuente subterránea de agua cause la enfermedad de Parkinson. Los hallazgos de esta investigación serán presentados en la 78ª reunión anual de la Academia Americana de Neurología.
