El 11 de abril se celebra el Día Mundial del Parkinson. Este día es una oportunidad para concienciar sobre la detección temprana y la prevención de esta enfermedad. Mucho antes de que aparezcan los temblores característicos y otras limitaciones del movimiento, es posible medir los factores de riesgo –y afortunadamente, también mitigarlos–.
Según el neurólogo Joseph Claßen, los trastornos del sueño pueden ser una señal temprana de la enfermedad de Parkinson. Así lo expresó en una conferencia de prensa de la Sociedad Alemana de Parkinson y Trastornos del Movimiento. En general, la enfermedad comienza entre 20 y 30 años antes de que aparezcan los síntomas motores conocidos, señaló Brit Mollenhauer.
La neuróloga añadió que el deporte puede ser beneficioso como medida preventiva, ya que mejora la circulación cerebral y apoya el sistema glinfático, el “sistema de eliminación de residuos” del cerebro. También es aconsejable incluir en la dieta cereales integrales, frutas, verduras, patatas, pescado y aceite de oliva, ya que esto reduce la inflamación en el cuerpo. Ciertos ayunos regulares, como el ayuno de Buchinger a partir de la mediana edad, también pueden ser útiles: consiste en abstenerse de alimentos sólidos durante unos cinco a diez días, consumiendo en su lugar caldo de verduras, té y zumos.
Artículo de KNA
Este artículo proviene de la Agencia Católica de Noticias (KNA).
El sueño ligero por sí solo no es suficiente para mitigar los riesgos del Parkinson
Claßen advirtió que las alteraciones del sistema glinfático aumentan el riesgo de Parkinson y de enfermedades demenciales debido a la acumulación de sustancias. La función depuradora de este sistema está estrechamente ligada al sueño, más concretamente a las fases de sueño profundo. Si estas se ven interrumpidas con frecuencia, por ejemplo, debido a la apnea del sueño con pausas respiratorias nocturnas recurrentes, esto puede afectar al riesgo y, posiblemente, al curso de la enfermedad de Parkinson.
Claßen enfatizó que el sueño es “un objetivo terapéutico esencial”. Para lograrlo, actualmente se utilizan principalmente máscaras CPAP contra la apnea del sueño. Sin embargo, también se están probando nuevas técnicas, como la estimulación cerebral no invasiva. También es posible que en el futuro los sensores puedan recopilar suficientes datos no solo en los laboratorios del sueño, sino también en casa, para evaluar mejor las enfermedades neurológicas.
Actualmente, más de 1,2 millones de personas en Europa viven con Parkinson. Según las estimaciones, esta cifra se duplicará para 2030.
