La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo que afecta principalmente el movimiento. Si bien es conocida por síntomas motores como temblores, rigidez y lentitud, investigaciones recientes sugieren que algunos signos no motores pueden aparecer décadas antes del diagnóstico clínico.
Según expertos, cuatro síntomas tempranos a los que se debe prestar atención son:
- Pérdida del olfato: La disminución o pérdida de la capacidad para oler (anosmia) es uno de los síntomas más comunes y tempranos. Puede preceder a los síntomas motores en hasta 10 años.
- Trastornos del sueño REM: Esta condición implica actuar físicamente los sueños, como hablar, gritar o moverse vigorosamente durante la fase REM del sueño.
- Estreñimiento: Problemas crónicos con el tránsito intestinal, como el estreñimiento, pueden ser una señal temprana. Se cree que esto está relacionado con el impacto de la enfermedad en el sistema nervioso autónomo, que controla funciones corporales involuntarias.
- Depresión y ansiedad: Los cambios en el estado de ánimo, incluyendo la depresión y la ansiedad, pueden ser síntomas iniciales de la enfermedad de Parkinson.
Es importante destacar que experimentar uno o más de estos síntomas no significa necesariamente que se vaya a desarrollar la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, si se presentan de forma persistente y preocupante, es recomendable consultar a un médico para una evaluación adecuada. La detección temprana y el seguimiento pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.
