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Perovskita Solar: Auge Chino y Desafío Japonés

by Editora de Negocio

Más de cien empresas chinas, incluyendo fabricantes de baterías como CATL y fabricantes de vehículos eléctricos como BYD, están desarrollando células solares de perovskita. Esta tecnología promete células delgadas y ligeras, con la posibilidad de fabricarse a bajo costo y con alta eficiencia. Además, pueden aplicarse a superficies flexibles, lo que facilita su instalación en fachadas de edificios, por ejemplo.

UtmoLight, con sede en la provincia de Jiangsu, puso en marcha en febrero de 2025 la primera planta de fabricación de células solares de perovskita a escala gigavatio del mundo. La planta tiene como objetivo producir 1,8 millones de células al año, con una eficiencia del 17,44%. Microquanta Semiconductor, con sede en Hangzhou, anunció en marzo de 2025 la finalización de sus líneas de producción a nivel de gigavatio. En noviembre, la empresa

presentó los paneles de perovskita comerciales más grandes del mundo, con una eficiencia del 18,6%.

Kunsan GCL Optoelectronic Materials puso en funcionamiento el pasado junio una planta valorada en 5.000 millones de yuanes (aproximadamente 726 millones de dólares) también en la provincia de Jiangsu. Actualmente, la planta tiene una capacidad de 1 gigavatio, que se ampliará a 2 gigavatios en el futuro.

La eficiencia de las células solares tradicionales basadas en silicio se acerca lentamente a su máximo teórico. En contraste, la tecnología de perovskita ofrece un importante potencial de desarrollo gracias a la multitud de combinaciones posibles en las composiciones de los materiales. Según analistas de la consultora japonesa RTS, es relativamente fácil entrar en este mercado, ya que no requiere una infraestructura de investigación a gran escala. Más de cien mil investigadores trabajan en este campo en China, y muchos de ellos han regresado de universidades europeas, estadounidenses o japonesas.

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El grupo de desarrolladores chinos es significativamente más diverso que el japonés, donde las empresas químicas y electrónicas son las principales impulsoras de la tecnología. UtmoLight, por ejemplo, se separó en 2020 de Svolt Energy, un fabricante de baterías vinculado al fabricante de automóviles Great Wall Motors. Kunsan GCL Optoelectronic surgió de dos startups de investigación cuyos fundadores se conocieron en la Universidad de Tsinghua de Pekín. Además, varias

grandes empresas de fabricación de células solares de silicio están trabajando en el desarrollo de células tándem que combinan perovskita y silicio.

La situación actual resulta inquietantemente familiar para la industria japonesa. A principios de la década de 2010, Sharp, Kyocera y Panasonic dominaban el mercado mundial de células solares de silicio, pero la producción masiva china las desplazó con el tiempo. Ahora, están haciendo todo lo posible para evitar que la historia se repita. Panasonic, por ejemplo, se centra en el desarrollo de series pequeñas adaptadas a las necesidades específicas de los clientes, evitando deliberadamente la competencia basada en las economías de escala y los bajos precios. Otro actor japonés, Sekisui Chemical, se centra en la tecnología de película delgada y planea construir su propia planta con una capacidad de 1 gigavatio para 2030.

Fuente de la imagen de portada: Kiyoshi Ota/Bloomberg via Getty Images

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