La trombosis, definida como la formación de un coágulo sanguíneo en el interior de un vaso, representa una amenaza para la salud global con una mortalidad anual superior a la suma del cáncer de mama, el sida y los accidentes de tráfico. A pesar de su gravedad, se considera una de las condiciones más prevenibles de la medicina moderna, siempre que se identifiquen los factores de riesgo y se actúe a tiempo.
En este contexto, el Hospital del Tórax de Shanghái ha desarrollado “PETAL Insights”, una serie limitada diseñada exclusivamente como una iniciativa de educación en salud pública. El programa se basa en el modelo PETAL, que integra cinco pilares fundamentales: Prevención, Cribado Temprano (Early Screening), Tratamiento, Rehabilitación y Seguimiento a largo plazo.
La Tríada de Virchow: El marco diagnóstico
La comprensión médica de la trombosis se fundamenta en una teoría propuesta en 1856 por el patólogo alemán Rudolf Virchow. El científico planteó que los coágulos sanguíneos son causados por tres factores específicos, concepto conocido como la “Tríada de Virchow”.

Casi 170 años después, este marco sigue siendo la base del diagnóstico médico en instituciones de prestigio global, desde Huashan hasta Harvard, demostrando que la mecánica subyacente de los coágulos no ha cambiado a pesar de los avances tecnológicos en su detección y tratamiento.
Los tres factores que desencadenan la coagulación
De acuerdo con el modelo de Virchow, existen tres condiciones principales que propician la formación de trombos:
- Lesión de la pared vascular: Se produce un daño en el endotelio, que es el revestimiento interno de los vasos sanguíneos. Entre los factores que pueden provocarlo se encuentran la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes, la presencia de placa aterosclerótica y diversas intervenciones quirúrgicas.
- Flujo sanguíneo lento: La estasis sanguínea permite que los factores de coagulación se acumulen en lugar de ser transportados por la circulación. Este estado puede ser provocado por vuelos de larga distancia (como la ruta PVG–LHR), el trabajo prolongado en escritorio, la fibrilación auricular y el reposo prolongado en cama tras una cirugía.
- Hipercoagulabilidad: Se presenta cuando la sangre está químicamente predispuesta a coagularse con mayor facilidad de lo normal. Esto puede deberse a trastornos genéticos de la coagulación, cáncer, embarazo, el uso de anticonceptivos hormonales o cuadros de deshidratación severa.
Cuando ninguno de estos tres factores está presente, el flujo sanguíneo se mantiene normal y los coágulos solo se forman en el sitio de una lesión como una respuesta protectora del organismo.
