El comediante Pete Holmes ha compartido sus reflexiones sobre cómo recuperar la magia del espectáculo en la era actual de Hollywood durante su participación en el podcast de Deadline, Comedy Means Business.
Un nuevo ritmo profesional
Con 25 años de trayectoria en el stand-up, Holmes afirma haber alcanzado su «altitud de crucero», buscando un nuevo ritmo como artista. El comediante explicó que ya no desea ser un «pulidor de rocas» (rock polisher), refiriéndose a la etapa de su carrera en la que realizaba de tres a cuatro presentaciones por noche.
Para preservar su amor por el oficio, Holmes utiliza una analogía particular: «Veo la comedia como un cactus en este punto de mi carrera: trato de regarla lo menos posible». Su objetivo actual es dializar su rutina para mantener una vida normal y pasar la mayor cantidad de tiempo posible con su esposa e hija.
Equilibrio entre la familia y el escenario
Tras el lanzamiento de su especial, Silly Silly Fun Boy, Holmes reside actualmente a 90 minutos al norte de Los Ángeles. Su agenda actual consiste en realizar giras un fin de semana al mes, además de mantener dos presentaciones locales en sus espacios habituales: Largo at the Coronet y el Comedy Store.
A pesar de este cambio de prioridades, el artista reconoce que existe un límite. Holmes admitió que, si no actúa lo suficiente, comienza a sentirse irritable y neurótico, mencionando que llega al punto de ser incapaz de ignorar a las personas que están a su lado durante una cena.
Reflexiones sobre la industria
Durante su charla con Matt Grobar, Holmes también reflexionó sobre la evolución de Hollywood y la desaparición de las incubadoras de talento que anteriormente ayudaban a construir carreras. En este sentido, destacó la importancia de la mentoría y el intercambio de conocimientos entre las distintas generaciones de artistas.
