Los precios del petróleo han experimentado un fuerte aumento y Wall Street muestra signos de inestabilidad tras las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, en las que promete intensificar los ataques contra Irán.
En un discurso ofrecido la noche del miércoles, Trump afirmó que pondrá fin a la guerra en las próximas dos o tres semanas, independientemente de si se llega a un acuerdo o no. A pesar de estas declaraciones, los analistas señalan que la llegada continua de tropas y aeronaves estadounidenses a Oriente Medio genera dudas sobre el inminente fin del conflicto.
El petróleo Brent, un referente global, superó los 107.79 dólares por barril, registrando un incremento superior al 6.5% alrededor de las 11:00 a.m. En Londres. El crudo West Texas Intermediate de Estados Unidos también subió, situándose en más de 106 dólares por barril. Este aumento se produce después de que los precios del petróleo Brent se dispararan más del 60% en marzo, marcando la mayor subida mensual desde que existen registros en la década de 1980.
La escalada de tensiones, iniciada con los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán el 28 de febrero y las posteriores represalias de Teherán, ha provocado el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial para el suministro de petróleo.
Las consecuencias de esta situación ya se están sintiendo en el mercado estadounidense, donde el precio promedio de la gasolina ha superado los 4 dólares por galón, afectando a conductores, transportistas y agricultores. Los analistas advierten que los precios de los alimentos podrían ser los siguientes en verse afectados.
Irán ha rechazado la evaluación de Trump sobre sus capacidades militares, prometiendo ataques “más destructivos” en toda la región en respuesta a los continuos ataques de Estados Unidos e Israel.
Austria, por su parte, ha rechazado las solicitudes de Estados Unidos para utilizar su espacio aéreo, debido a su ley de neutralidad, según un portavoz del Ministerio de Defensa.
En un incidente reciente, un puente cerca de Teherán fue atacado dos veces en un corto período de tiempo, según informó la televisión estatal iraní, causando la muerte de dos personas en el primer ataque.
