Desde Tokio, nuestro corresponsal informa sobre las tensiones diplomáticas que han alcanzado al mundo Pokémon. La compañía, subsidiaria del gigante de los videojuegos Nintendo, se ha visto obligada a cancelar un evento programado para este sábado y a ofrecer disculpas públicas por su promoción inicial.
El incidente, que ilustra la creciente crisis bilateral entre China y Japón, se originó por la elección del Santuario de Yasukuni como sede del evento. Este santuario sintoísta, ubicado en el centro de Tokio, rinde homenaje a los soldados japoneses caídos en guerra, incluyendo a figuras consideradas criminales de guerra.
El gobierno chino no tardó en aprovechar la situación, impulsada por una renovada estrategia de “diplomacia del guerrero lobo”, para ejercer presión sobre Japón. Inicialmente, permitieron que la controversia ganara tracción en las redes sociales –donde el control de la información es estricto– y posteriormente utilizaron los medios estatales para amplificar la indignación popular y convertirla en un asunto político.
Este episodio con Pokémon es el último desarrollo en una serie de eventos que comenzó el pasado noviembre, cuando la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, declaró en el Parlamento –aunque de manera informal– que Japón intervendría en caso de que una posible invasión china de Taiwán representara una amenaza para su seguridad. Esta postura, aunque ampliamente discutida en círculos diplomáticos y políticos japoneses, rara vez se expresa públicamente.
