Axel Miller, exdirector de Dexia, ha sido nombrado presidente de la SFPIM (Sociedad Federal de Participaciones e Inversiones), el fondo soberano belga. Esta designación, que fue avalada el pasado viernes por un comité ministerial restringido y promovida por Georges-Louis Bouchez, presidente del partido MR, ha desencadenado una serie de tensiones institucionales y críticas políticas.
Dimisión en la vicepresidencia de la SFPIM
Como consecuencia directa de este nombramiento, Koen Schoors ha presentado su dimisión como vicepresidente de la SFPIM. Schoors, vinculado al partido Groen, ya había advertido previamente que abandonaría su cargo si se confirmaba la llegada de Miller a la presidencia.
El profesor de la Universidad de Gante argumentó que el exjefe de Dexia no es la persona apta para tomar decisiones sobre las participaciones del Estado. Asimismo, en una columna publicada en el diario de Morgen, Schoors cuestionó la comparación que algunos expertos realizan entre la SFPIM y el fondo soberano de Noruega. Según Schoors, no es pertinente comparar un fondo de pensiones noruego de 2 billones de dólares, diseñado para convertir reservas de gas y petróleo en capital financiero, con la SFPIM, que representa 11.000 millones de euros.
Críticas al proceso de nombramientos
La situación ha provocado que el partido DéFI, actualmente en la oposición federal, proponga una modificación en el procedimiento de designación de los directivos de las empresas públicas. La formación política busca poner fin a lo que describe como “nominaciones de amigos” o “copinaje” en la cabeza de estas entidades.

Reacción de la presidencia
Por su parte, Laurence Bovy, actual presidenta de la SFPIM, se ha pronunciado sobre la controversia. Bovy lamentó el “ruido” generado en torno a la nominación de Axel Miller y afirmó que algunas personas han intentado “manchar” su imagen con el objetivo de crear una distracción.
