POR MARCOS CESAR DANHONI NEVES, profesor titular del departamento de Física de la Universidad Estatal de Maringá, Secretario Regional de la SBPC-PR (Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia)
El universo no fue hecho a la medida del ser humano, pero tampoco le es adverso: le es indiferente
(Carl Sagan)
La cuestión de la representación en una imagen es fascinante porque nos obliga a pensar sobre la diferencia entre el objeto real y su mediación simbólica. El ejemplo de René Magritte — “Ceci n’est pas une pipe” (“Esto no es una pipa”) — es emblemático: lo que vemos es la figura de una pipa, pero no podemos fumar esa pipa, sostenerla o utilizarla. No es el objeto, sino su representación.
Umberto Eco, en sus estudios sobre semiótica, refuerza esta idea al afirmar que toda imagen es un signo: remite a algo, pero nunca es ese algo. La pintura, la fotografía o cualquier forma de representación visual funciona como un sistema de signos que nos conduce al objeto ausente. Eco llega a decir que la imagen es una “máquina de significar”, pues no solo muestra, sino que también sugiere, evoca e incluso manipula sentidos.
De esta forma, cuando miramos una pintura de una pipa o una fotografía de una persona, estamos ante una construcción simbólica. Lo que está allí no es el objeto en sí, sino un código visual que nos permite reconocerlo. Esta distancia entre lo real y lo representado abre espacio para interpretaciones, ambigüedades e incluso ironías — como en el caso de Magritte, que nos recuerda que el signo nunca se confunde con la cosa.
La cuestión ahora, en lo que respecta a los estudios de la Profa. Dra. Tatiana Sampaio, es una frase magrittiana: “Ceci n’es pas une Croix”, esto no es una cruz, porque ella, la cruz, está siendo invocada como el formato de la polilaminina como la “Proteína de Dios”.
La derecha extrema en Brasil, que siempre ha tenido un plan perverso de destrucción de la ciencia, la educación y la cultura, y nunca ha apoyado a las universidades y los institutos públicos del país, comenzó a apropiarse del tratamiento aún experimental de la polilaminina, elogiando a la investigadora, pero olvidando lo que hizo en el pasado inmediatamente después del golpe de Temer en 2016 y el golpe de las elecciones (con Lula preso) de 2018 (además de la cuestión de las vacunas durante la pandemia), y utilizando una simbología religiosa para, en primer lugar, sacar un descubrimiento prometedor (pero que aún necesita muchas fases de investigación y pruebas en seres humanos) del territorio de la ciencia, para insertarlo en el mundo mágico de la religiosidad (“fue Dios quien lo inventó”).
La representación nos acerca al objeto al mismo tiempo que nos recuerda su ausencia. Y es justamente en este espacio entre presencia y ausencia donde el arte y la semiótica encuentran su fuerza. En el caso presente, la poderosa fuerza de la ignorancia sobre el conocimiento, ligando una estructura, la proteína, a un objeto divinizado, la cruz.
El sinsentido es grande, pero siempre ha existido en la historia de varias conquistas y descubrimientos científicos. Ejemplos: el bosón de Higgs, descubierto en un acelerador de partículas, cuya descubrimiento dio consistencia a teorías sobre el origen de la masa en el Universo. Un científico llamaba a ese bosón de “La Partícula Maldita” (en inglés, “The Goddam Particle”) porque era difícil de ser descubierto.
Un libro que el científico escribió contando la historia de este descubrimiento tuvo el título “La Partícula Maldita” alterado por el editor para “La Partícula de Dios” (“The God Particle”). El nombre se volvió popular porque era casi la explicación divina para el origen de todas las cosas materiales en el Universo. O sea, una tontería, pero una tontería que se volvió muy popular y también sin sentido científico real, transformada en una historia entre tantas de misterios ligados a divinidades.
Lo mismo ocurre con los “Pilares de la Creación”, nombre dado a una nebulosa; el creacionismo bíblico identificado como Big Bang (origen del universo en modelos de universo expansivo) etc. Debemos recordar, por ejemplo, cómo están arraigadas en la humanidad las visiones de imágenes de Jesús y la Virgen María en lugares muy inusuales: galletas, hamburguesas, ventanas de edificios y de aviones e incluso en “traseros de perro”.
Este que les escribe, físico de formación, ya fue llamado por la asesoría de una alcaldía de una pequeña ciudad para explicar por qué muchas personas estaban viendo la imagen de la Virgen María al mirar al sol. Instruí a la asesoría a hacer una campaña de esclarecimiento a la población para evitar esta práctica, pues quien lo hiciera no estaría viendo a la Virgen, sino la desintegración de la propia retina. Muchos quedaron ciegos o parcialmente ciegos por creer que veían a la Virgen en una representación dolorosa y sin vuelta atrás del camino de la ceguera voluntaria.
En todos los artículos sobre lamininas y polilamininas, las representaciones de estas estructuras proteicas son las más variadas: en forma de lazos, de algemas, de retículos cuadrados etc. Incluso cuando se agrupan, las lamininas pueden no tener forma alguna, pues tal vez tengan estructura fractalizada (https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0109388), formando figuras similares a un brócoli.
Dejando de lado el elemento místico-mágico-misterioso de las representaciones cristianas, podemos dedicarnos a lo que realmente interesa: ¿puede la polilaminina ayudar en la recuperación de médulas dañadas? Comencemos por la investigadora, Profa. Dra. Tatiana Lobo Coelho de Sampaio.
Tiene un currículo Lattes ligeramente desactualizado (“certificado por la autora el 09/09/2025”, según consta en su CV: http://lattes.cnpq.br/2832146111472321). Profesora Asociada del Instituto de Ciencias Biomédicas de la UFRJ desde 1995. Es Doctora por la UFRJ y tiene dos estancias de posdoctorado, una en los EE. UU. Y otra en Alemania, como becaria. Es socia y consultora científica de Cellen, empresa de producción de células madre para uso veterinario.
Sus investigaciones sobre las polilamininas, según manifestaciones públicas de la Dra. Sampaio, suman casi dos décadas. Sin embargo, un fármaco derivado de sus estudios aún debe pasar por todos los procedimientos definidos por el CEP – Comité de Ética en Investigación — para evaluar la eficacia del fármaco, su toxicidad, sus efectos adversos, comparaciones con placebos etc. Y todo esto aún está solo en el inicio.
La investigación es seria, la investigadora también, pero no vamos a sustituir la ciencia por expectativas exageradas y precipitadas por creencias religiosas. Además, cuando ciencia y religión se confunden, mucha gente muere. Veamos los casos del linchamiento de la sabia griega Hipatia de Alejandría, la tortura y ejecución de Giordano Bruno, la prisión de Tommaso Campanella, la prisión de Galileo Galilei, las amenazas contra René Descartes.
En resumen, no vea lo que no existe y no deje de ver las muchas oportunidades ofrecidas por la ciencia cuando es fomentada e impulsada por recursos públicos.
