Investigadores de Estados Unidos han descubierto una razón evolutiva inesperada para la incapacidad del cuerpo humano de producir vitamina C, un nutriente esencial para la inmunidad y la salud en general. El estudio revela que este cambio genético, ocurrido hace aproximadamente 60 millones de años, no fue un fallo biológico, sino un mecanismo de defensa evolutivo que ayudó a los antepasados de los humanos a reducir el riesgo de infecciones parasitarias mortales.
لماذا لا يصنّع جسم الإنسان فيتامين C؟ ( مصدر الصورة: Unsplash)
La mayoría de los mamíferos producen vitamina C, excepto los humanos
La mayoría de los mamíferos tienen la capacidad de producir vitamina C dentro de sus cuerpos gracias a una enzima específica conocida como GULO.
Sin embargo, a lo largo de la evolución, los antepasados de los humanos perdieron esta capacidad, lo que obligó al ser humano a depender completamente de las fuentes alimentarias para obtener este importante nutriente.
Un defecto genético que se convirtió en una estrategia defensiva
Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences demostró que la pérdida del gen GULO no fue accidental, sino una adaptación evolutiva inteligente que ayudó al cuerpo a resistir infecciones mortales.
Los investigadores observaron que la pérdida de la capacidad de producir vitamina C se repitió varias veces durante la evolución, y no se limitó a los primates, sino que también incluyó a otros organismos, incluidas algunas parásitos, lo que planteó interrogantes sobre la relación entre esta vitamina y la supervivencia.
La relación entre la vitamina C y los parásitos
Los parásitos, como los gusanos sanguijuelas (esquistosomiasis), dependen completamente de los nutrientes presentes en el cuerpo del huésped.
Estudios previos han demostrado que agregar vitamina C al entorno de estos parásitos aumenta su reproducción y su capacidad para poner huevos.
A partir de ahí, los científicos plantearon la hipótesis de que el cuerpo podría haber detenido intencionalmente, a través de la evolución, la producción de vitamina C para privar a los parásitos de un elemento vital para su supervivencia y reproducción.
Un experimento científico confirma la hipótesis
Para probar esta teoría, un equipo de ingenieros biotecnológicos desarrolló una cepa especial de ratones que carece del gen GULO, al igual que los humanos, y por lo tanto no pueden producir vitamina C.
Los ratones se dividieron en dos grupos:
Ratones normales capaces de producir vitamina C
Ratones modificados genéticamente incapaces de producirla
Luego, ambos grupos fueron infectados con el parásito Schistosoma mansoni, causante de la esquistosomiasis.
Resultados sorprendentes del experimento
Los resultados mostraron diferencias claras entre los dos grupos:
Los ratones normales sufrieron síntomas graves, que incluyeron agrandamiento del hígado y el bazo, e inflamaciones fuertes debido a un gran número de huevos de parásitos.
Los ratones incapaces de producir vitamina C estuvieron más protegidos, ya que los parásitos sobrevivieron, pero las hembras de los gusanos no pudieron producir huevos maduros.
Los huevos de esquistosomiasis son la principal causa de daño tisular y propagación de la enfermedad, por lo que su ausencia hizo que la infección fuera más leve y menos mortal.
¿Por qué fue beneficioso este cambio evolutivo?
Los científicos señalan que la abstinencia total de vitamina C eventualmente conduce al escorbuto, pero el desarrollo de esta enfermedad requiere meses de deficiencia aguda.
En cambio, los parásitos pueden matar al huésped en un corto período de tiempo.
Por lo tanto, en los entornos salvajes antiguos, la supervivencia rápida de la infección era más importante que los riesgos para la salud a largo plazo derivados de la deficiencia de vitamina.
Reevaluando los “defectos” del cuerpo humano
Los investigadores enfatizan que este descubrimiento impulsa a reconsiderar lo que consideramos deficiencias o defectos biológicos en el cuerpo humano, ya que en realidad podrían ser ventajas evolutivas que ayudaron a nuestros antepasados a sobrevivir en entornos llenos de enfermedades y parásitos.
