El precio del cobre, que ha experimentado un fuerte aumento en los últimos tiempos, podría haber alcanzado su punto máximo y estar entrando en una fase de ajuste, según advierten analistas. Se prevé una posible caída de entre el 10% y el 20% en su valor antes de que finalice el año.
El pasado 15 de diciembre, el banco de inversión global Goldman Sachs publicó un informe en el que señalaba la posibilidad de una disminución de los precios a mediano y largo plazo, basándose en la oferta y la demanda del mercado del cobre, especialmente en China. El 16 de diciembre, el precio al contado del cobre en la Bolsa de Metales de Londres (LME) descendió aproximadamente un 1.5%, situándose en 13,000 dólares por tonelada. Los futuros de cobre en la Bolsa Mercantil de Nueva York (COMEX) también experimentaron un descenso de alrededor del 2% en comparación con el día anterior.
En los últimos tres meses, el precio del cobre en la LME se había incrementado en más del 25%, superando por primera vez la barrera de los 13,300 dólares por tonelada a principios de esta semana. Este aumento se debió a una combinación de factores, como la expansión de la inversión en infraestructura de inteligencia artificial (IA), las expectativas de una mayor adopción de vehículos eléctricos (VE) y los movimientos de acumulación de inventario ante el riesgo de aranceles estadounidenses.
Sin embargo, Goldman Sachs señala que “la reciente subida del precio del cobre ha avanzado en gran medida y podría producirse una corrección significativa”. El banco estima que, considerando los fundamentos actuales del mercado global del cobre, el precio podría caer hasta los 11,000 dólares por tonelada para finales de año. La principal razón detrás de este ajuste esperado es una desaceleración en la demanda. Goldman Sachs destaca que el crecimiento de la demanda de cobre en China durante el cuarto trimestre del año pasado fue inferior a las previsiones del mercado. El análisis indica que una desaceleración en el crecimiento del mercado de vehículos eléctricos podría ampliar los riesgos a la baja para la demanda de cobre.
El continuo aumento del precio del cobre también está incentivando a los fabricantes a buscar materiales alternativos, como el aluminio, en sectores como el de baterías para vehículos eléctricos y el sector energético, con el objetivo de reducir costes. En general, las industrias que no requieren cobre de alta pureza, como la electrónica de consumo, los electrodomésticos y los vehículos de combustión interna, comienzan a sustituirlo por aluminio cuando el precio supera los 10,000 dólares por tonelada.
Además, la oferta también presenta desafíos. Goldman Sachs ha aumentado recientemente sus previsiones de superávit de oferta en el mercado global del cobre para este año. Se espera que el aumento de la nueva oferta y la recuperación de los inventarios intensifiquen la presión a la baja sobre los precios.
[신윤재 기자]
