El conflicto en Irán y la consiguiente escalada en los precios del petróleo están generando preocupación en los consumidores estadounidenses, especialmente en los estados del noreste. Los precios del combustible representan entre el 50% y el 60% del costo total de transporte de mercancías, lo que agrava la situación económica actual.
El precio del petróleo Brent internacional aumentó un 9%, superando los 100 dólares por barril, mientras que el crudo estadounidense se situó por encima de los 96 dólares. Esta subida ha provocado caídas en los mercados bursátiles: el S&P 500 descendió más del 1,5%, el Nasdaq cayó un 1,8% y el Dow Jones se desplomó 740 puntos. El Russell 2000, que sigue a empresas pequeñas y medianas, sufrió un descenso del 2%.
La tensión también se refleja en el mercado hipotecario, donde la tasa de interés promedio para una hipoteca fija a 30 años ha aumentado hasta el 6,30%, el nivel más alto desde principios de febrero, impulsada por el alza de los bonos del gobierno estadounidense.
Según Helima Croft, estratega jefe de commodities de RBC Capital Markets, la actual crisis supera ampliamente la provocada por la crisis en Ucrania. Desde el inicio de la guerra, los precios del crudo estadounidense han aumentado más del 40%, lo que se traduce en un incremento en los precios de la gasolina. El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos ha subido casi 70 centavos desde el 1 de marzo, alcanzando los 3,59 dólares por galón el jueves.
El expresidente Donald Trump minimizó el impacto del aumento del precio del petróleo en los consumidores, afirmando que “cuando los precios del petróleo suben, nosotros ganamos mucho dinero”. Sin embargo, enfatizó que su principal preocupación es evitar que Irán desarrolle armas nucleares y desestabilice Oriente Medio y el mundo.
En un incidente relacionado, un terminal clave para la exportación de petróleo en Omán fue evacuado tras ataques a petroleros anclados frente a Irak, lo que agudiza aún más la inestabilidad en la región.
En estados como Maine y Massachusetts, los precios del combustible para calefacción están experimentando un fuerte aumento, afectando directamente a los hogares que dependen de este tipo de energía. California también ha visto un incremento en los precios de la gasolina en la última semana.
