Un vehículo adquirido en 2018 presenta una única anotación de gravamen, a pesar de no contar con un plan de financiamiento tradicional como un crédito automotriz. La compra se realizó mediante un pago inicial de 2.000 unidades monetarias en efectivo, complementado con aproximadamente 1.000 unidades monetarias financiadas a través de una entidad de capital.
La situación plantea interrogantes sobre la naturaleza de este gravamen, considerando que no existe una estructura de pago a plazos asociada al vehículo. Se investiga si el gravamen corresponde a la financiación inicial obtenida a través de la entidad de capital y las implicaciones que esto podría tener para el propietario del vehículo.
