El príncipe Andrew está causando dolores de cabeza a la familia real británica, especialmente a su hermano, el rey Carlos, y a su sobrino, el príncipe William, en medio de las discusiones sobre su futuro.
El ex príncipe, ya despojado de sus títulos y privilegios reales, ha sido expulsado del Royal Lodge por orden del rey y su heredero, a pesar de aferrarse a su contrato de arrendamiento de 75 años. Parece que Andrew aún se siente resentido por esta situación, especialmente ahora que su posición en la línea de sucesión está en riesgo.
Se espera que Andrew se mude pronto a Marsh Farm, donde las reparaciones y renovaciones están casi completas. A pesar de la humillación pública, el príncipe ha demostrado que su terquedad persiste.
Según The Times, el duque de York debía devolver obras de arte valiosas a la Royal Collection Trust. Sin embargo, vehículos de Gander & White, una empresa especializada en el transporte de obras de arte con una orden real, fueron vistos en la propiedad de Sandringham, lo que sugiere que Andrew se está quedando con algunas piezas de la colección privada de la familia real, desafiando las instrucciones del Palacio.
Informes de The Mirror describen a Andrew como alguien con “un extraordinario nivel de derecho”, lo que no sorprende a muchos. Esta actitud podría enfurecer aún más a la realeza, tal como ocurrió a principios de año cuando Andrew se negó a mantener un perfil bajo y salió a montar a caballo, siendo posteriormente trasladado a Sandringham en plena noche, sin siquiera haber terminado de empacar, una experiencia que lo sacudió.
