Para preservar su competitividad, las empresas del sector manufacturero deben incrementar sus niveles de productividad.
Los indicadores fundamentales que caracterizan la productividad económica de un país son el Producto Interno Bruto (PIB) por habitante y el PIB por persona empleada. Para mitigar la influencia de las fluctuaciones en los niveles de precios al realizar comparaciones en periodos de tiempo más prolongados, estos volúmenes se expresan en precios comparables.
En cuanto a las comparaciones internacionales, Eurostat publica indicadores de productividad expresados en relación con el promedio de la Unión Europea. Bajo este sistema, un índice superior a 100 indica que el nivel de productividad por persona empleada de un país es más alto que la media de la UE, mientras que un índice inferior indica lo contrario.
